26 mayo, 2024

40 millones de años antes de los dinosaurios, unos megadepredadores dominaban la Tierra: los dinocéfalos

Hubo una época en la que los dinosaurios dominaban la Tierra. Sin embargo animales como los Tiranosaurios no fueron los primeros grandes depredadores en habitar y dominar las tierras emergidas. Millones de años antes que ellos, algunos de sus antecesores ya resultaban feroces y temibles cazadores.

Así lo demuestra un fósil hallado recientemente en el sur de Brasil, cerca de São Gabriel, en el estado de Rio Grande do Sul, cerca de la frontera con Uruguay. Se trata de un cráneo de 36 centímetros de longitud, perteneciente a un animal que vivió hace 265 millones de años.

Esto son 40 millones de años antes del inicio estimado del Triásico, el primer periodo del mesozoico, la era de los dinosaurios. El cráneo pertenece al mayor depredador terrestres conocido del Pérmico, el Pampaphoneus biccai.

El periodo Pérmico se extiende en el periodo entre hace unos 290 millones de años y hace aproximadamente 250 millones de años. Se trata del periodo final del paleozoico, previo al evento conocido como extinción masiva del Pérmico-Triásico o la “gran mortandad”. Ésta es la mayor extinción masiva de la que tenemos registro: se estima que desaparecieron el 86% de las especies existentes.

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El animal es uno de los primeros terápsidos (Therapsida) y pertenecía al orden de los dinocéfalos (Dinocephalia). Los  dinocéfalos eran un grupo variado, no todos ellos carnívoros, como sí es el caso del P. biccai.

El nuevo cráneo nos da información nueva sobre este animal prehistórico. Gracias a este elemento los investigadores han podido calcular las dimensiones de estos animales. Los P. biccai podrían haber alcanzado los tres metros de altura y 400 kg de peso. Los detalles del análisis al que se sometió el fósil fueron publicados recientemente en un artículo en la revista Zoological Journal of the Linnean Society.

“Este animal era una bestia de aspecto retorcido, y debería haber evocado terror absoluto en cualquier cosa que se cruzara en su camino,” explicaba la peleontóloga Stephanie Pierce en una nota de prensa.

No es para menos, según explica en la misma nota Felipe Pinheiro, otro de los responsables de la investigación, “su dentadura y arquitectura craneal sugiere que su mordedura era suficientemente fuerte como para mascar huesos, más o menos como las hienas modernas.” No resulta demasiado sorprendente si atendemos a la etimología de la palabra dinocéfalo: “cabeza terrible”.

Los investigadores también tienen una idea de cuáles podían ser algunas de las presas de este depredador. Estas especies abarcarían desde pequeños reptiles como el Rastodon hasta anfibios de gran tamaño como el Konzhukovia.

“Su descubrimiento es clave para proveer un vistazo en la estructura comunal de los ecosistemas terrestres justo antes de la mayor extinción masiva de la historia. Un hallazgo espectacular que demuestra la importancia global del registro fósil de Brasil”, agregaba Pierce.

En cuanto al rol del Pampaphoneus en su ecosistema, Pinhero lo compara con los grandes felinos modernos, se trataba del “mayor depredador terrestre que conocemos del Pérmico en Sudamérica.”

Los investigadores creen que todavía podría haber más. Una mandíbula aún por estudiar les hace intuir la posibilidad de que el cráneo de 36 centímetros de este ejemplar no perteneciera a un ejemplar adulto.

De confirmarse que la mandíbula pertenecía a un Pampaphoneus, sería el tercer ejemplar de esta especie hallado en Sudamérica. Además, podría forzar a los investigadores a revisar al alza el tamaño de este enorme animal.

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Imagen | Reconstrucción del Pampaphoneus biccai, Márcio Castro

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