20 julio, 2024

5 datos clave para entender el lupus


El lupus eritematoso sistémico se llama así porque puede afectar prácticamente a cualquier parte del organismo. Además, es una enfermedad autoinmune y crónica. La primera característica se refiere a que el sistema de defensas (sistema inmune) no reconoce como propias algunas partes del cuerpo y las ataca. La segunda alude a su carácter permanente, aunque los pacientes no siempre tienen síntomas, ya que se suelen alternar periodos de actividad de la enfermedad (brotes) con otros de inactividad o remisión.
El manejo de esta enfermedad se encuentra en un momento muy esperanzador, según ha explicado a CuídatePlus el reumatólogo José María Pego Reigosa, que recientemente pronunció una conferencia sobre nuevas recomendaciones terapéuticas en lupus en el IX Simposio de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas, organizado por la Sociedad española de Reumatología en Bilbao. El experto señala que se trata de una patología “compleja y con un rango importante de manifestaciones, actividad y gravedad”.

1. Es poco frecuente, pero no raro

Según el estudio epidemiológico Episer 2016, el lupus eritematoso sistémico tiene una prevalencia en España de 2,1 personas por cada 1.000 personas adultas. Pego aclara que no es una patología frecuente, pero tampoco puede considerarse rara: “Dentro de las enfermedades autoinmunes sistémicas, es de las más frecuentes”.
Este tipo de dolencias afectan mucho más a las mujeres que a los hombres y esta diferencia entre sexos es especialmente acusada en el lupus, ya que un 90% de los casos se producen en mujeres.
Se suele pensar que las enfermedades reumáticas son propias de personas de edad avanzada, pero lo cierto es que no es siempre así. El lupus es un buen exponente de que esta generalización es errónea porque su edad de aparición se sitúa, en la mayoría de los casos, entre los 20 y los 40 años de edad.

2. Estos son los órganos más afectados

El lupus puede afectar a muchos órganos: piel, articulaciones, riñones, corazón, pulmones, cerebro…, pero se estima que la mitad de los pacientes tienen afectación casi exclusiva de la piel y las articulaciones. “El calificativo de sistémico es muy cierto”, resalta Pego. 
Hay un componente genético, explica el experto, que resulta más importante en algunas formas de lupus. Pero, sobre todo, “hay un componente hormonal”, que es el que en buena medida está detrás de la abrumadora mayoría de casos en mujeres y que también se aprecia durante el embarazo, “que puede actuar como desencadenante de la enfermedad”. Pego puntualiza que en actualidad se controla mucho mejor la enfermedad durante la gestación. Se hace un seguimiento más cercano y no se suspende el tratamiento, sino que se realizan los ajustes pertinentes. 
Puesto que puede afectar a cualquier órgano y cada caso de lupus es un mundo, los síntomas son muy variables. Así, son muy distintos en un paciente con afectación renal en comparación con otro en el que los órganos en los que más se manifiesta la enfermedad son los pulmones o el corazón. Estos son algunos de los síntomas más frecuentes:
Dolor o hinchazón en las articulaciones.
 
Cansancio extremo.
 
Dolor muscular.
 
Sensibilidad al sol.
 
Úlceras en la boca.
 
Fiebre sin causa conocida.
 
Dedos de las manos o pies pálidos o de color púrpura.
 
Erupciones rojas en la piel, generalmente en la cara y en forma de mariposa.
 
Dolor en el pecho al respirar en forma profunda.
 
Pérdida de cabello.
 
Hinchazón en las piernas o alrededor de los ojos.
 
Glándulas inflamadas.

3. Cuenta con tratamiento farmacológico eficaz

El tratamiento farmacológico del lupus eritematoso sistémico se basa en el empleo de distintos fármacos, en función de la gravedad y los órganos afectados.

Antiinflamatorios

Alivian el dolor articular y pueden suprimir otros síntomas leves, como los dolores musculares.

Corticoides

Ayudan a controlar muchos de los síntomas y complicaciones de esta enfermedad. 

Antipalúdicos

Estos medicamentos contra la malaria, como la hidroxicloroquina,  se emplean con múltiples fines en lupus. Previenen los brotes de la enfermedad y sirven para tratar las manifestaciones cutáneas y articulares, entre otras.

Inmunosupresores. 

Estos medicamentos se emplean únicamente cuando hay complicaciones importantes de la enfermedad, especialmente en el riñón.

Biológicos. 

Los fármacos biológicos han tenido un uso creciente en pacientes con lupus. Constituyen un grupo de agentes terapéuticos que actúan selectivamente frente a determinadas moléculas clave en la respuesta inmune.

4. Se pueden prevenir los brotes

Aunque no se conoce ninguna medida eficaz para prevenir la aparición del lupus, una vez diagnosticado se pueden evitar -o, al menos, minimizar- los brotes. Para ello, junto a un tratamiento farmacológico prescrito y seguido por el reumatólogo, Pego resalta la influencia positiva de “una vida sana con una alimentación adecuada”. También considera fundamental “evitar los tóxicos, como el tabaco y el alcohol”. 
El lupus tiene un rasgo muy destacado: el papel de la exposición al sol en el desarrollo de brotes, que activa el sistema inmune y desencadena distintos síntomas de la enfermedad. Por eso, el reumatólogo aconseja extremar las medidas de protección solar: usar crema con alto factor de protección, llevar sombrero, evitar exponerse a los rayos ultravioleta durante las horas centrales del día, etc.

5. Cuidado con el riesgo de infección

Los pacientes con lupus deben ser conscientes de que tienen un mayor riesgo de infección debido a algunos de los problemas derivados de su enfermedad, como la leucopenia (tener los leucocitos o glóbulos blancos bajos), que es una manifestación hematológica. Asimismo, pueden tener niveles bajos de complemento (hipocomplementemia), que también desempeña un papel clave en la defensa frente a las infecciones. Por otra parte, el experto apunta que ciertas terapias, como los corticoides, pueden afectar al buen funcionamiento del sistema inmune en la lucha contra los agentes patógenos. 
“Estos pacientes tienen que cuidarse mucho”, resalta Pego. “Deben seguir estrictamente las medidas higiénicas generales y vacunarse frente a distintas infecciones: gripe, neumococo, papilomavirus y herpes zóster, entre otras”. Respecto a este último virus, el representante de la SER señala que el lupus “es una de las enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas que más se asocian a un aumento de riesgo de infección por el herpes zóster, por lo que debemos recomendar la nueva vacuna recombinante frente a él”.

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