13 julio, 2024

Alerta por la ‘bacteria comecarne’: cuáles son los riesgos de su infección


La alerta en Japón por la propagación de la conocida “bacteria carnívora” continúa. Las autoridades sanitarias del país han registrado hasta el 2 de junio 977 casos del síndrome de shock tóxico estreptocócico (STSS) y 77 personas han fallecido a causa de esta infección entre enero y marzo. 
Según explica Patricia Guillem, catedrática de Epidemiología, Salud Pública y Medicina Preventiva de la Universidad Europea, “la enfermedad bacteriana responsable de la alarma sanitaria en Japón es un tipo de estreptococo del grupo A cuyas toxinas producen el síndrome denominado shock tóxico estreptocócico (STSS, según sus siglas en inglés)”. En concreto, se trata de Streptococcus pyogenes, que es la misma bacteria que causa la escarlatina.
Este estreptococo del grupo A no es nuevo en absoluto, pero en los últimos tiempos ha aumentado la preocupación por su rápida expansión, de la que ningún país está a salvo. “Al tratarse de un agente infeccioso, las probabilidades de propagación son altas”, expone Guillem. “Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde el año 2022 las cifras han ido en aumento y países como Francia, Irlanda, los Países Bajos, Suecia, Reino Unido e Irlanda del Norte registraron un aumento de los casos de enfermedad invasiva por estreptococo del grupo A y escarlatina”. Asimismo, además de en Japón, en los últimos tiempos han sonado las alarmas en Estados Unidos.

¿Existen las bacterias ‘carnívoras’?

En realidad, las bacterias ‘carnívoras’ no existen. Según la Sociedad Española de Medicina Intensiva Crítica y Unidades Coronarias (SEMICyUC), “lo que existe es un variado grupo de bacterias de diferentes géneros que, entre otros focos, pueden causar infecciones que afectan a la piel, a los tejidos subyacentes”. 
José Ramos Vivas, profesor de microbiología e investigador de la Universidad Europea del Atlántico, explica que se les conoce como bacterias ‘carnívoras’ porque “pueden utilizar las proteínas, lípidos y azúcares de la carne para crecer. Las heridas que causan dan la impresión de que estos microorganismos se están comiendo la carne”.
Normalmente, estos patógenos encuentran una entrada al organismo, como una herida. Aunque no es habitual, la infección también puede producirse por diseminación sanguínea desde otro foco. Una vez que penetran, “proliferan produciendo toxinas y enzimas que favorecen la extensión de la infección en profundidad, generando necrosis de los tejidos subyacentes y de la fascia, además de la formación de coágulos de los microvasos”. 
Todo ello puede acabar dañando a órganos que no tienen por qué encontrarse en la zona infectada, como el riñón, el hígado o los pulmones. “En esta situación, hablaríamos de una sepsis con evolución a fracaso multiorgánico, que es lo que podría llegar a producir la muerte del paciente”, afirman desde la SEMICyUC.

¿Son infecciones frecuentes?

Lo primero que hay que saber es que estas infecciones son infrecuentes (afecta de 0,3 a 15 casos por 100.000 habitantes). Se deben diferenciar dos tipos:
Tipo I. Se trata de una infección causada por bacterias distintas (polimicrobiana) y, en general, afecta a pacientes inmunodeprimidos o con enfermedades crónicas como hepatopatía, diabetes.
 
Tipo II. La infección en este caso sería monomicrobiana, que, como su nombre indica, es producida por una sola bacteria. Gente joven que no tiene problemas de salud, pero con antecedentes de drogadicción por vía intravenosa, traumatismo o cirugía reciente es la población más vulnerable.
En el segundo grupo es donde estarían incluidos los estreptococos del grupo A, siendo la causa más común de este tipo de necrosis del tejido, conocida como fascitis necrosante. Esta necrosis y el shock tóxico estreptocócico son las formas más graves de enfermedad invasiva por Streptococcus pyogenes. En el caso de la fascitis necrotizante, esta se produce cuando el microorganismo daña a la fascia, que es la membrana que rodea al músculo. 

Cómo se trata y previene esta infección

El tratamiento inicial se basa en una cirugía para limpiar y eliminar el tejido dañado o infectado y en antibióticos. “Lo primero que va a hacer el médico es dar un antibiótico de amplio espectro”, detalla Ramos, quien aclara que esto se hace porque “a primera vista, no se puede saber qué tipo de bacteria causa la infección”. Una vez que se averigua, continúa, se receta un antibiótico más concreto para ese patógeno específico. 
Sobre la intervención quirúrgica, “es recomendable realizar revisiones quirúrgicas de la zona de forma periódica, con lavado de los tejidos afectados y desbridamiento”, afirman desde SEMICyUC, y agregan: “Solo en casos extremos y con mala evolución puede llegar a ser necesaria la amputación de la zona afectada”. 
En cuanto a las medidas de prevención, Guillem recomienda a quienes viajen a Japón “extremar la higiene de manos, evitar lugares con aglomeraciones y, en caso de tener que hacerlo, hacer uso de la mascarilla”. En este sentido, resalta que, cuando se trata de enfermedades que se pueden contraer por la vía aérea, “las mascarillas utilizadas durante la pandemia de tipo quirúrgico o FPP2 resultan un importante filtro que nos protege de la posible infección”. Por otro lado, considera que no está de más llevar siempre una solución hidroalcohólica que puede ayudar cuando “no tengamos la posibilidad de realizar un lavado efectivo de manos”. 
Como recomendaciones generales, la experta de la Universidad Europea recuerda que “mantenernos activos dentro de un estilo de vida saludable potenciará nuestras defensas, ayudando notablemente a nuestro sistema inmunitario”.

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