20 junio, 2024

Así ayuda el sudor a combatir la enfermedad que más transmiten las garrapatas


La enfermedad de Lyme (borreliosis) es la patología transmitida por garrapatas más prevalente en Europa, con más de 200.000 casos anuales reportados en la parte occidental del continente. En el caso de España, las hospitalizaciones causadas por esta afección han aumentado un 191% entre los años 2005 y 2019, según el Boletín Epidemiológico Semanal (BES).  
De acuerdo con el documento, publicado por el grupo responsable de la vigilancia epidemiológica del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III, se observa un incremento generalizado de los ingresos en todas las comunidades autónomas (excepto en Extremadura) y una ampliación de la distribución territorial de la enfermedad.
Provocada por bacterias del género Borrelia, “produce una lesión en la zona de la picadura de color rojizo que se va expandiendo y que suele adoptar, cuando es típica, un aspecto anular”, explica José Antonio Oteo, jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas del Hospital Universitario San Pedro-Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (Cibir). El experto aclara que no duele ni pica normalmente.
Si la lesión pasa desapercibida o no se trata bien, puede desencadenarse una diseminación de la bacteria desde la piel y producir alteraciones a otros niveles. Entre ellas, la más común es la afectación neurológica de los nervios de la cabeza y, sobre todo, del nervio facial (parálisis). En este sentido, Oteo destaca que la infección puede provocar artritis, además de dañar el corazón con bloqueos en la conducción de los estímulos cardiacos, “que normalmente suelen pasar desapercibidos, aunque en la literatura se han descrito complicaciones serias a este nivel”. 
La infección suele combatirse con doxiciclina y con fármacos derivados de la penicilina o betalactámicos. “Sin tratamiento adecuado, algunos pacientes pueden desarrollar otras afecciones a nivel del sistema nervioso central, artritis de evolución crónica y lesiones en la piel que adopta un aspecto atrófico y apergaminado en las zonas distales de las extremidades. Esta última afección se conoce como acrodermatitis crónica atrófica”, detalla. 
Ahora, un nuevo estudio publicado en Nature Communications ha concluido que una proteína que se halla en el sudor humano protege frente a la enfermedad de Lyme. En concreto, los investigadores recopilaron datos de 617.731 participantes, 25.355 de ellos con esta patología. El objetivo era analizar el efecto de la variación genética en esta patología. 
La proteína en cuestión se llama SCGB1D2, que pertenece a la familia de las secretoglobinas. Estas son unas pequeñas proteínas que se secretan en la mucosa de los tejidos epiteliales (revisten superficies internas y externas del cuerpo) de los mamíferos. Estudios anteriores han sugerido que la SCGB1D2 puede ser específica de las glándulas sudoríparas de la piel. En este sentido, los científicos visualizaron datos de secuenciación unicelular ya publicados en los tipos de células que se observan en la piel. Así, comprobaron que, efectivamente, esta proteína era específica de las células de las glándulas sudoríparas, lo que implica que puede secretarse en la piel como parte del sudor. 
Para investigar el impacto de SCGB1D2 en la bacteria Borrelia burgdorferi (Bb), los autores del estudio inyectaron por vía intradérmica en ratones hembra Bb incubado con este proteína o con otra, llamada SCGB3A1 y que no se asocia con la enfermedad de Lyme. De esta forma, comprobaron que si Bb se incuba y se coinyecta con la proteína SCGB1D2, se inhibe significativamente la infección en comparación con esta bacteria sola o incubada y coinyectada con SCGB3A1. 
“Este hallazgo proporciona un mecanismo biológico para explorar como vía terapéutica para el desarrollo de fármacos para prevenir y tratar la enfermedad de Lyme”, señalan los investigadores.

Cómo prevenir las picaduras de garrapata

En ciertos entornos, como zonas de campo o montaña en la que convive mucha fauna silvestre o explotaciones ganaderas con hierbas altas, puede ser complicado prevenir las picaduras de estos artrópodos. Aun así, Oteo aconseja aplicar las siguientes medidas:
Llevar calzado adecuado y calcetines o polainas en las que podamos introducir el pantalón.
 
Usar manga larga, gorro y ropa clara para ver a las garrapatas antes de que se introduzcan en nuestro cuerpo.
 
Utilizar repelente. Eso sí, debido a su efecto fugaz, es importante aplicarlo varias veces al día sobre la ropa.
 
Evitar tumbarse en la hierba. 

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