16 abril, 2024
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Boticaría García da las claves para vencer el hambre no hambre y evitar comer sin control (y engordar)


La farmacéutica Marian García, más conocida como Boticaria Garcia, presenta su nuevo  libro Tu cerebro tiene hambre, en el que explica los diferentes tipos de hambre que existen y da consejos para ayudar a gestionar nuestra grasa y estar más sanos. Y es que, como explica a CuídatePlus “la obesidad se ha multiplicado por 3 en los últimos años y, aunque no estamos al nivel de Estados Unidos, hay que poner freno a esta situación para evitar que las cifras sigan crecimiento”.
Con este libro, Boticaria García busca informar a la población desde el rigor científico para que se ponga las pilas y para que poco a poco integren rutinas y acciones que les ayudarán a mejorar su salud física y mental. “Se habla mucho del autoconocimiento a nivel neurocientífico porque todos queremos aprender a gestionar nuestras emociones pero también es importante tener autoconocimiento de nuestro cuerpo y nuestra grasa para saber gestionarlo”, explica a CuídatePlus. 
Por ello, la autora comienza el libro hablando de los diferentes tipos de hambre (hasta cinco) a los que pone nombre y describe como:
Hambre-hambre. Saber reconocer este hambre es tan sencillo como cuando percibimos que nos suenan las tripas, llevamos tiempo sin comer y necesitamos comer. 
 
Hambre emocional. Es el hambre que nos dice que comamos aunque no tengamos hambre solo proque estamos en situaciones de estrés, ansiedad, aburrimiento… Este hambre se deja guiar por las emociones. En esta situación lo normal es que nuestro cuerpo nos pida glucosa.
 
Hambre ambiental. Es el hambre al que García llama “culo veo culo quiero”. En realidad no tenemos hambre pero vemos a otra persona comer algo, normalmente insano, y lo queremos comer. 
 
Hambre hormonal. En este tipo de hambre, las protagonistas son la leptina y la grelina que no funcionan bien. “Por un lado, en este hambre se puede producir una sobreproducción de leptina, la hormona de la saciedad que lejos de sentirnos más saciados, lo que hace es provocar resistencia a esta hormona, como el cerebro dejara de escuchar sus mensajes”. 
 
Hambre Dragon Kan. Este hambre es “una montaña rusa de azúcar”. ¿Sabías que las personas que consumen azúcar por las mañanas ingieren una media de 300 kilocalorías más que las que no lo hacen? Esto es así porque entran en un bucle de necesitar azúcar a lo largo del día por los picos de glucosa. El cuerpo pide más azúcar al poco tiempo para poder seguir por lo que como más y más dulce a lo largo del día”, explica en detalle. Estudios señalan que quienes tomar azúcar por la mañana “pueden llegar a engordar 9 kilos más al año que quienes no lo hacen”. 
Ahora que ya sabemos cómo detectar cada tipo de hambre y que deberíamos comer sólo cuando de verdad tenemos hambre, el siguiente paso es aprender estrategias para evadir esa falsa sensación de hambre. 

Pautas muy sencillas para no tener hambre

En el libro, Boticaria García da algunos consejos que pueden ayudar y mucho a afrontar esta situación. La clave está en buscar “el cariño que me dan esos alimentos insanos y esos antojos en otras cosas”, es decir, “buscar la dopamina que me dan esos alimentos en otras cosas”. 
Ella propone:
Hablar con un amigo
 
Hacer ejercicio o dar un paseo al aire libre.
 
Subir y bajar escaleras.
 
Tomar el sol
 
Aprender algo nuevo que te apetezca.
 
Leer un libro, una revista.
 
Oir música.
 
Cantar
 
Bailar
Esto “son estrategias sencillas que pueden ayudarnos mucho en el día a día porque es una forma de generar dopamina pero sin comer cosas que nos producen placer”. 
La diferencia está en “satisfacer el hambre emocional, ambiental u hormonal con un bollo, que nos va a satisfacer en el corto plazo pero luego nos va a provocar sensación de culpa, o satisfacerlo con otras cosas más saludables física y mentalmente y que, además, nos reconfortan”. 
Otro consejo es no tener estos alimentos en casa. “Esto ayuda mucho porque no podemos comer algo que no tenemos”, explica. Otra opción es “sustituir los bollos de chocolate por chocolate del 85% o los ganchitos por una bolsa de frutos secos”.
La meditación, lo que ella llama mindfulleating, también ayuda a controlar las emociones y a evitar caer en la mala alimentación. 
A la hora de sentarnos a comer, es recomendable también, “bendecir la mesa”, cada uno como quiera. Es decir, “sentarnos a la mesa sin distracciones y prestar atención a la comida que estamos comiendo, ver y valorar qué como, cómo lo como, cómo está hecho y comer poco a poco, saboreando los bocados”. Esta forma de comer conscientemente también nos ayudará. “Si comes sin saber qué estás comiendo, al cerebro no le llega la señal de que estamos comiendo por lo que la señal de saciedad llegará más tarde y comeremos mucho más”. 
El último consejo es evitar comer de la bolsa o con la bolsa de patatas en la mano, mejor coger un puñado. 
 

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