13 julio, 2024

Callo solar: qué es y por qué puede ser el detonante de un cáncer de piel


Con el verano se cometen muchas imprudencias relacionadas con la exposición al sol. Muchas personas, sobre todo los más jóvenes, consideran que el moreno es algo atractivo y, para conseguirlo rápidamente, toman el sol sin las medidas de protección adecuadas. Es cierto que el sol es necesario y que tomarlo, con seguridad, es importante. De hecho, el sol “ayuda a nuestro cuerpo a producir vitamina D, esencial para la salud ósea y el sistema inmunológico”, informa a CuídatePlus José Luis López Estebaranz, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón y Presidente del Colegio Ibero Latinoamericano de Dermatología (CILAD). Además, “una dosis moderada de sol puede mejorar nuestro estado de ánimo y ayudar a regular el ciclo del sueño, el truco está en “disfrutar del sol con moderación y protección”.
Y es que, por contra, tomar el sol sin protección con el único objetivo de ponernos morenos produce serios problemas en la piel. Como recuerda el especialista, “el sol emite radiación ultravioleta (UV), que puede dañar nuestra piel de varias maneras”. Las quemaduras solares, por ejemplo, “son el daño más inmediato y doloroso”. Según sus datos, “se estima que alrededor del 50% de los españoles sufren quemaduras solares al menos una vez al año. Los jóvenes de entre 15 y 25 años son los que más se queman, en parte porque suelen pasar más tiempo al aire libre y, a menudo, no usan suficiente protección solar”.
Pero no es el único daño que produce la exposición al sol sin protección, ni tampoco el más grave. A largo plazo, “la exposición repetida al sol sin protección puede causar envejecimiento prematuro, como arrugas y manchas solares”. 
Aunque, sin duda lo más preocupante es “el aumento del riesgo de cáncer de piel, incluyendo melanoma, que es el cáncer más agresivo”.

¿Qué personas tienen más riesgo de daño solar?

Las personas con piel clara, cabello rubio o pelirrojo, y ojos claros son las más vulnerables al daño solar. También aquellos con antecedentes familiares de cáncer de piel o que pasan mucho tiempo al aire libre por trabajo o deporte. Además, los niños y adolescentes tienen un mayor riesgo porque su piel es más sensible. También las personas con alteraciones en el sistema inmune o bajo tratamientos inmunosupresores son más vulnerables a los rayos solares. También ciertos medicamentos pueden ser fotosensibles y hacer que una persona se queme con más facilidad.

Callo solar y sus riesgos

En cuanto a la exposición solar, recientemente se ha puesto de moda hacerlo sin el uso de cremas solares con el fin de crear el denominado “callo solar”. Esta tendencia defiende que si te pones al sol sin ningún tipo de protección solar, la piel crea una especie de barrera protectora o callo que hace que no te quemes y, por tanto, se previene el envejecimiento de la piel, las arrugas y el cáncer de piel. Como informa el experto, “este término hace referencia a la piel que se ha engrosado y endurecido debido a la exposición crónica al sol”. Este engrosamiento “es una respuesta del cuerpo para protegerse del daño UV, pero también puede ser un signo de daño solar significativo”. Es más, advierte, “a largo plazo, puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de piel”.
En opinión del experto, es una práctica de riesgo sin sentido ya que, como recuerda y subraya: “Es posible broncearse usando protección solar”. Esto es así porque “los protectores solares filtran la mayor parte de los rayos UV, pero permiten el paso de una pequeña cantidad que puede estimular la producción de melanina, la sustancia que da color a la piel”. Es decir, “las personas con piel más oscura o con mayor cantidad de melanina natural tienden a broncearse más rápido y con menos riesgo de quemaduras”.
Por otro lado, el dermatólogo desmiente que sea necesario quemarse para ponerse moreno. Esto es un mito. “Quemarse es un signo de daño celular y no un paso necesario para broncearse y solo aumenta el riesgo de problemas graves como el cáncer de piel”. Es más, “es posible obtener un bronceado gradual y saludable protegiéndose adecuadamente del sol”. 

Consejos para tomar el sol 

Para disfrutar del sol sin riesgos hay que seguir estos pasos:
Usa protector solar con un SPF de al menos 30, aplicado generosamente y repetido cada 2-3 horas, especialmente después de nadar o sudar.
 
Evita el sol directo entre las 10 a.m. y las 4 p.m., cuando los rayos UV son más intensos.
 
Vístete adecuadamente con ropa de protección, sombreros de ala ancha y gafas de sol.
 
Busca sombra siempre que sea posible.
 
Hidrátate bien para mantener la piel y el cuerpo en buen estado.

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