20 julio, 2024

cómo hidratarlas y protegerlas del frío


La imagen: una persona se frota las manos y echa vaho sobre ellas. La palabra: frío. El invierno hace mella en nuestras manos. Que se sequen y se agrieten durante estos meses del año es algo muy habitual. “Las bajas temperaturas y sus cambios bruscos, la sequedad ambiental, el viento y el hecho de lavarlas más para prevenir infecciones víricas hacen que la barrera hidrolipídica de la piel (la que nos protege de las agresiones externas) se deteriore”, explica Isabel del Campo, dermatóloga del Instituto de Dermatología Integral.
¿El resultado de la suma de todos estos factores? Que un 10% de la población sufra de sequedad extrema, rojeces, picor, grietas y erosiones que pueden resultar dolorosas, “especialmente en la zona superior de la mano, donde la piel es más delicada”, afirma la experta, quien aclara que, por el contrario, la piel de las palmas es más dura al usarse para agarrar o coger cualquier objeto. Las personas con dermatitis atópica son más propensas a que aparezcan estos síntomas, ya que el frío es un detonante para que se desencadene un brote. 
Leonor Prieto, directora científica de L´Oréal Dermatological Beauty en España, entra más en detalle acerca de qué le ocurre a esta parte del cuerpo cuando está en constante contacto con el frío: “Se produce una mayor evaporación del agua de la superficie de la piel a la vez que disminuye su producción de sebo y se ralentiza la microcirculación de esta zona. Esto da lugar a una deshidratación y sequedad de intensidad variable”. 

Consejos para prevenir y aliviar la sequedad en las manos

La clave, tanto para prevenir como para tratar las manos secas y agrietadas por el frío, está en la hidratación. “Las cremas hidratantes son perfectas para restaurar la barrera protectora de nuestra piel y devolver su suavidad, elasticidad, flexibilidad y tersura”, afirma Prieto. Las expertas consultadas por CuídatePlus apuntan los siguientes consejos para mantener unas manos bien hidratadas durante el invierno:
Llevar guantes siempre que se salga a la calle para que las manos conserven la temperatura y no se vean expuestas directamente al frío y al aire.
 
Aplicar con asiduidad crema hidratante durante todo el día y reaplicarla cada vez que se laven las manos.
 
Beber líquidos, también con el fin de que la piel se mantenga más hidratada.
 
Usar protector solar. Las manos, junto con la cara, son las zonas del cuerpo más expuestas al sol, también en invierno.
 
Emplear jabones suaves o syndet (jabón sintético que respeta el pH de la piel).
 
No frotarse las manos al secarlas. Es importante ser delicado y secar la piel dando pequeños golpecitos, algo que conseguirá no debilitar la barrera protectora.
 
Decir adiós al agua muy caliente, tanto en las duchas como en los lavados de manos. Lejos de lo que se pueda pensar, deshidrata la piel.
 
Utilizar guantes en las tareas domésticas debido al contacto con productos de limpieza que pueden ser irritantes y al posible uso de agua caliente.
 
Tratar de mantener el ambiente húmedo. Las calefacciones hacen que el ambiente se vuelva más seco. Se pueden usar humidificadores en casa, así como colocar un recipiente con agua cerca de los radiadores para darle esa humedad que le falta al ambiente.
 
Tener cuidado con las prendas de lana. Si se tiene la piel seca de manera natural, la lana puede ser un irritante y hacer que las manos piquen y se pongan más rojas.
 
Evitar los secadores de mano de aire, ya que eliminan muy rápidamente el agua de la capa protectora de la piel, produciendo una deshidratación instantánea.  

Remedios caseros para tratar las manos secas

Son varios los productos de los que podemos echar mano en casa y que contribuirán también a que las manos estén hidratadas y no se sequen. Del Campo da las siguientes recomendaciones: 
Guantes de algodón. Se extiende una capa de vaselina por todas las manos y después se cubren con unos guantes de algodón. Es importante hacerlo durante la noche para que el producto actúe durante horas y la hidratación y reparación sea profunda.
 
Aloe vera. En caso de tener esta planta en casa, se puede cortar una rama y abrirla con ayuda de un cuchillo. A continuación, se saca el extracto y se aplica en las manos durante unos minutos. Es un gran regenerador de la piel, de forma que ayudará a que se cierren las grietas y posibles heridas.
 
Exfoliación. Una mezcla de aceite de oliva y azúcar conseguirá eliminar la piel muerta y los “pellejitos” que pueden darse en unas manos deshidratadas. Eso sí, se debe volver a hidratar y nutrir las manos adecuadamente.
 
Aceite de almendra. Rico en vitamina E, ayuda a suavizar la piel. Hay que emplear unas pocas gotas y realizar un masaje durante unos minutos para que penetre bien. Luego hay que aclararlo para quitar la sensación aceitosa. Se puede realizar todos los días.
 
Miel: tiene propiedades calmantes y reparadoras de la barrera hidrolipídica y antibacterianas. Una mascarilla de tres o cuatro minutos serán suficientes para mejorar la textura y deshidratación de la piel. 

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