26 mayo, 2024

¿Cómo saber si mi bebé come lo suficiente?


¿Cómo saber si nuestro hijo está comiendo lo suficiente? Es una duda que inquieta e incluso puede “atormentar” a los padres, sobre todo si son primerizos, y eligen la lactancia materna como forma de alimentación, que es la recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y todas las sociedades médicas. Es así porque cubre todas las necesidades nutricionales para el crecimiento físico del niño y un adecuado desarrollo psíquico y emocional. Numerosos estudios científicos han demostrado mayor riesgo de problemas de salud en los niños no alimentados con leche materna, como muerte súbita del lactante e infecciones respiratorias, gastrointestinales y urinarias.
Alba Sánchez Ansede, enfermera especialista en Pediatría y asesora de lactancia en el Área Sanitaria de A Coruña-Cee, y Rosaura Leis Trabazo, coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), confirman que las dudas sobre si el niño está comiendo lo que necesita son muy frecuentes, muchas veces debido a una información escasa o a falsos mitos que se arrastran desde hace años.
“A las madres les preocupa mucho tener leche suficiente y hay que saber que las mujeres somos mamíferas y en una mamífera las glándulas maternas funcionan” asevera Sánchez Ansede. Otros falsos mitos son que el calostro inicial no cubre las necesidades del lactante o que tiene que haber dolor en el pecho cuando el bebé mama: “El calostro es la mejor leche materna y el dolor es siempre un signo de alarma que hay que solucionar cuanto antes”.
La leche materna no está almacenada en los pechos, es el bebé quien la produce al succionar: “Cuando el bebé succiona genera un estímulo en el cerebro de la madre que hace que el pecho produzca la leche”, explica la enfermera experta en lactancia. Rosaura Leis añade que los nutrientes varían en cada tetada: “La mujer cambia las concentraciones a lo largo del día y el niño se va regulando, por eso la lactancia materna es a demanda”.

Posición adecuada y buen agarre a la mama

El primer paso para saber si el bebé está comiendo bien es asegurarse de que se da el pecho de manera adecuada y que existe una transferencia efectiva de la leche del pecho al bebé. Hay que cuidar la posición de amamantar, que puede ser de cuna o sentada, acostada, crianza biológica, balón de rugbi o caballito, aunque la responsable de lactancia del área sanitaria coruñesa recomienda, cuando todavía no se cuenta con suficiente destreza, las posiciones acostada y de cuna porque la madre tiene más dominio del bebé.
Lo importante es que la madre esté cómoda, que el bebé esté enfrentado y pegado a su cuerpo y que se agarre bien al pecho, introduciendo gran parte de la areola en su boca para que al mover la lengua no lesione el pezón: “Para que el agarre sea efectivo hay que sujetar el pecho con los dedos en forma de C o V, orientar el pezón entre el labio superior y la nariz. Es la mejor manera para que vaya hacia el paladar del lactante y no hacia el centro de la boca. El agarre asimétrico es el que permite que el bebé coja más porción de abajo que de arriba, cubre más la areola con su labio inferior y el mentón pegado”. 

Siempre hay que observar la toma

También es preciso observar la toma y cerciorarse de que se produce esa transferencia de leche. Es importante porque existen dos tipos de succión: la nutritiva, que aporta la cantidad de nutrientes necesaria, y la no nutritiva, que no es alimenticia pero que neurológicamente es beneficiosa para el niño. “Las dos son necesarias y el bebé las combina durante la toma. Hay que saber distinguirlas. Con la nutritiva baja mucho la mandíbula y traga, también puede descender la mandíbula dos o tres veces y deglutir. Vemos como mueve el cuello, le vemos hacer la deglución”, aclara Alba Sánchez Ansede, quien refiere que las sensaciones en el pecho con una y otra son distintas, y la madre acaba interiorizándolas.
Saber identificar las señales de hambre y saciedad es otra manera de ayudarnos para saber si está siendo suficiente la alimentación que le damos al niño. Que meta los puñitos en su boca, se revuelva, esté inquieto, gire la cabeza buscando o que quiera chupar cualquier cosa que tenga cerca, son signos de que tiene hambre. Cuando está satisfecho, sus puños y su cuerpo se relajan. 

Entre ocho y diez tomas al día con succión nutritiva

Según la enfermera experta del área sanitaria coruñesa, tiene que haber al día entre ocho y diez tomas en las que se compruebe que ha habido succión nutritiva: “Si vemos que el niño hace pis, sus deposiciones, que al principio son meconio, después de color verde y finalmente más líquidas y amarillentas, que se queda saciado tras las tomas, que el pecho está confortable y que el niño duerme y no está crispado entre tomas, es que la lactancia va bien”. 
Con los biberones de fórmula la cadencia habitual es de entre tres y cuatro horas porque, a diferencia de con la leche materna, los nutrientes no varían. “El niño va a chupar del biberón hasta cuando quiera. No hay que forzar”, comenta Rosaura Leis, quien recuerda que en nuestro país contamos con los controles de salud en pediatría de atención primaria, “que son la mejor manera de saber si el niño come lo que necesita porque el pediatra valida que el crecimiento y el desarrollo son los adecuados”. 

Alimentación complementaria

La Asociación Española de Pediatría recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad y, con una adecuada alimentación complementaria, hasta los dos años de vida. Tanto Leis como Sánchez Ansede subrayan que durante el primer año de vida el principal alimento es la leche. “A partir de los seis meses se introduce la alimentación complementaria, que como su propio nombre indica, es complementaria, hay que seguir ofreciendo el pecho”, advierte la portavoz de la AEP. La inclusión de los alimentos tiene que ser progresiva y la recomendación es dejar pasar una semana cada vez que se incorpora uno nuevo: “Es importante que la familia y el pediatra vayan siempre de la mano”.
Alba Sánchez Ansede, por su parte, avisa de que para iniciar esta etapa el niño debe estar preparado, que no sucede en todos los niños a la misma edad: “Tiene que aguantar sentado y no puede tener el reflejo de extrusión (sacar la lengua)”. La enfermera añade que es más fácil que el niño se adapte a esta fase cuando toma leche materna “porque su sabor varía según lo que come la madre y en la fórmula el sabor siempre es igual”.

Elegir los alimentos y un adulto pendiente también con el Baby Led Weaning

El tamaño de las raciones viene marcado por pediatría según la edad. Hoy, junto a la tradicional presentación en puré propia de este período, convive el Baby Led Weaning (BLW), que consiste en permitir que el bebé coma solo los alimentos en estado sólido, utilizando sus manos. Como se hace con las papillas, hay que elegir los alimentos de acuerdo con las indicaciones del pediatra, en función a los nutrientes que hacen falta y a las texturas indicadas para el momento de desarrollo del pequeño.
“No se trata de que el niño coja lo que quiera, tiene que haber un adulto pendiente. El niño debe estar sentado y bien posicionado para que no se atragante”, previene Rosaura Leis. Preguntada sobre si es más beneficiosa la alimentación con cuchara o el BLW, la pediatra responde que no existen grandes diferencias y que no hay estudios que concluyan que es mejor uno u otro método. En lo que sí insiste es que hay que ofrecerle después el pecho o el biberón.
A partir del primer año de vida, el niño se sienta a la mesa familiar, sin dejar de seguir los consejos del pediatra sobre su alimentación y las cantidades.   

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