16 abril, 2024
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¿Cuáles son los síntomas tempranos del autismo?


Los trastornos del espectro autista (TEA) son un grupo de trastornos del neurodesarrollo que afectan a aproximadamente el 1% de la población y se caracterizan por alteraciones en la comunicación social y en el patrón de intereses y comportamientos. Lo que antes se conocía simplemente como autismo pasó a considerarse un espectro por la gran variedad de realidades que abarca en cuanto al tipo de síntomas y la gravedad.
Esta diversidad complica el diagnóstico, ya que hay toda una gama de rasgos característicos y diferentes niveles de gravedad. Para empezar, hay personas con TEA con unas capacidades intelectuales normales o por encima de la media, pero también son muchas las que presentan algún grado de discapacidad intelectual. 
Lo mismo puede decirse de la socialización y la comunicación. Aunque es cierto que una de las características del autismo es la dificultad para socializar, esto no significa que los bebés con autismo no mantengan ninguna interacción con sus padres durante los primeros meses de vida o que más tarde no establezcan relaciones de amistad con otros niños. Lo que sucede es que su forma de relacionarse es distinta. De igual manera, es indudable que los niños con autismo se comunican, pero lo hacen de una forma diferente.

Señales tempranas del autismo

Prestar atención a las señales tempranas del autismo es crucial para un diagnóstico precoz y la puesta en marcha de intervenciones que pueden contribuir a potenciar las fortalezas de las personas con TEA y mejorar significativamente su calidad de vida.
Estas son las señales más importantes, según Autismo España, cuyos expertos advierten que no indican en sí mismas que un niño tenga autismo, pero sí hacen aconsejable una evaluación profesional:
Dificultades para establecer o mantener contacto ocular o usar la mirada para dirigir la atención de los demás.
 
Usar escasos gestos comunicativos.
 
No señalar para llamar la atención y contestar.
 
Dificultad para comprender los gestos.
 
No emitir sonidos o pronunciar pocas o ninguna palabra, según la edad.
 
Prestar atención excesiva a algunas actividades u objetos.
 
Resistirse a los cambios de rutina o actividad.
 
Búsqueda activa de estimulación. Por ejemplo, con movimientos repetitivos.
 
Reacciones inusuales ante luces, sonidos o texturas.
 
Mostrar aparente indiferencia cuando se le llama.
 
Jugar de forma repetitiva, poco imaginativa o sin ficción.
 
No imitar a otras personas. 

Señales desde el nacimiento hasta los 2 años

Estas son las señales de alerta que, según Autismo España, suelen aparecer durante los primeros meses de vida y pueden hacer aconsejable una evaluación especializada para confirmar o descartar el diagnóstico. No todas ellas se dan simultáneamente en todos los casos y hay que tener en cuenta que el diagnóstico es complejo y, generalmente, no puede efectuarse antes de los 2 años. En todo caso, los expertos resaltan que es fundamental hacerlo antes de los 4 años.

Antes de los 12 meses

Escaso contacto ocular.
 
El bebé no muestra anticipación cuando se le va a coger en brazos.
 
Irritabilidad o descontrol emocional.
 
Falta de interés en juegos interactivos sencillos (como las cosquillas o el cucú-tras).

A los 12 meses

Ausencia de balbuceo, sonidos o palabras sencillas.
 
Escaso uso de gestos comunicativos (como señalar o decir adiós con la mano).

Entre los 12 y los 18 meses

Ausencia o limitada respuesta cuando se le llama por su nombre. 
 
No mirar hacia donde otros señalan.
 
No señalar para pedir algo.
 
No mostrar objetos.
 
Respuesta inusual de rechazo ante determinados estímulos auditivos.

Entre los 18 y los 24 meses

Retraso o precocidad en el desarrollo del lenguaje.
 
No imitar gestos o acciones.
 
Formas repetitivas y no simbólicas de juego (por ejemplo, alinear objetos o abrir y cerrar puertas de forma repetitiva). 
 
Falta de interés por relacionarse con otros niños.

Otros síntomas y trastornos asociados al autismo

El autismo es mucho más frecuente en algunos síndromes de origen genético, que conllevan alteraciones del neurodesarrollo, según informa el Hospital Clínic de Barcelona. Entre ellos se encuentra el síndrome X frágil, el síndrome de Angelman, la esclerosis tuberosa y el síndrome de duplicación del cromosoma 15. 
Por otro lado, se ha observado que los trastornos convulsivos, como la epilepsia, aparecen en hasta casi el 40% de las personas con autismo.
Los problemas del sueño también son muy habituales entre los niños y adolescentes con autismo y pueden afectar a muchos adultos con TEA. 
En cuanto a la discapacidad intelectual, se calcula que está presente en diferentes grados en entre el 30% y el 70% de las personas con autismo.
Asimismo, es frecuente que exista un solapamiento entre la sintomatología del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y algunos de los síntomas del TEA.
Muchos adolescentes con autismo padecen trastornos de ansiedad y la depresión también es más frecuente durante esta etapa y en quienes tienen antecedentes familiares de TEA.

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