27 febrero, 2024
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el 90% de los afectados no sabe que la sufre


La disfagia, cuyo Día Mundial es el 12 de diciembre, es un trastorno caracterizado por la dificultad para tragar, ya sean alimentos sólidos o líquidos como el agua, pastillas e incluso la propia saliva. En España, dos millones de personas sufren este problema, que puede aparecer a cualquier edad (aunque es más frecuente a partir de los 65 años). Su desarrollo está asociado a diferentes causas, desde neurológicas, hasta cánceres de cabeza y cuello o de esófago, fragilidad en el caso de las personas mayores o alteraciones de carácter estructural. 
La disfagia no tratada puede conllevar la malnutrición o la deshidratación de los afectados. Además, aumenta la probabilidad de padecer infecciones respiratorias, como neumonías, “porque el alimento pasa a las vías respiratorias y, si hay algo que las obstruye, la persona también corre el riesgo de sufrir asfixia o atragantamiento, algo que compromete su vida”, afirma Pedro Cabrera, vocal de la comisión de Laringología, Voz, Foniatría y Deglución de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). 
El gran problema de este trastorno es su infradiagnóstico: un 90% de estas personas no sabe que lo sufre. Como consecuencia, no recibe un tratamiento o alimentación adecuados. “Casi un tercio de la población de la tercera edad padece disfagia orofaríngea, una patología en aumento debido al envejecimiento de la población ya que, entre otras cosas, se produce por una pérdida de masa muscular, y eso ocurre a partir de los 65 años”, destaca Magdalena Pérez Ortín, vocal de la misma comisión de la SEORL-CCC. 
En el caso de personas ingresadas en centros hospitalarios o en residencias, un 40% presenta este trastorno. “Esto significa que en 1,6 millones de procesos que requieren ingreso, el paciente sufrirá algún grado de disfagia”, indica Cabrera, quien ahonda en las causas de este problema: “El ictus, el párkinson, la esclerosis múltiple o las demencias pueden producir disfagia por una alteración de la coordinación”. Asimismo, comenta que es habitual que este trastorno se desarrolle en personas con pérdida de masa muscular, como los pacientes que permanecen mucho tiempo ingresados en UCIs. 

La importancia del abordaje multidisciplinar de la disfagia

El abordaje multidisciplinar a la hora de tratar la disfagia es fundamental, pues se trata de un trastorno que abarca todo lo relacionado con la nutrición y el bienestar de la persona afectada, así como su rehabilitación. “El tratamiento y la mejoría en estos pacientes depende del origen de la lesión. Dentro de lo más habitual, hay modificaciones en la dieta, en las texturas, rehabilitaciones logopédicas, abordajes nutricionales y, en casos concretos, tratamientos quirúrgicos”, explica Isabel García López, secretaria general de la SEORL-CCC. 
Para empezar, Paola Díaz Borrego, presidenta de la Sociedad de Rehabilitación Foniátrica (Sorefon), declara que los pacientes con sospecha de disfagia orofaríngea deberían ser derivados a unidades específicas para ser atendidos por profesionales especializados, donde se realizan determinadas pruebas que confirman el diagnóstico y permiten implementar el tratamiento más idóneo. 
“Existen sistemas de cribado fáciles de administrar y que se pueden hacer tanto en la consulta del médico de atención primaria, como en centros residenciales de mayores o por cualquier médico especialista”, manifiesta Díaz, quien agrega que estas pruebas también se realizan desde enfermería en una atención de rutina ambulatoria o durante los ingresos hospitalarios. “Ante cualquier dificultad para tragar, tanto líquidos como sólidos, debemos de consultar con nuestro especialista más cercano. La presencia de tos habitual cuando bebemos agua o cuando comemos alimentos de doble textura como naranjas, sandía o sopa de fideos no es normal. Tampoco la sensación de que la comida no la podemos empujar hasta la boca y se queda parada en la garganta”, recuerda. 
En este punto, la SEORL-CCC ha presentado las primeras acreditaciones por el compromiso con los pacientes con disfagia orofaríngea a las Unidades de Disfagia de los Hospitales Universitarios La Paz y Fundación Alcorcón (Madrid). El objetivo es lograr que los servicios de restauración, empezando por los hospitales, dispongan de menús adaptados a las personas con este trastorno y que pueden atragantarse con alimentos comunes si no están preparados para ellos.
“Anhelamos llegar a un proceso más ambicioso en el que el modelo de dietas adaptadas no sólo existan en hospitales, sino también en otros sitios, como residencias, bares o restaurantes. El objetivo es la reducción drástica de neumonías y con la difusión de esta patología, mejoraremos el estado de salud de estos pacientes”, resalta Pérez.  
Por su parte, José Miguel Aparicio, jefe de Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, hace hincapié en que la disfagia no se circunscribe al ámbito hospitalario: “En cualquier casa podemos tener familiares con problemas de deglución. El envejecimiento hace que cada vez sean más las personas que lo sufran”. Por ello, el experto asegura que es fundamental adaptar las dietas para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

La falta de logopedas para atender a pacientes con disfagia 

Así pues, en el abordaje de la disfagia intervienen numerosos profesionales sanitarios, como otorrinos, neurólogos, rehabilitadores, enfermeros o fisioterapeutas. El logopeda también es una figura esencial en el tratamiento de los problemas de deglución. Sin embargo, Javier Bueno, coordinador de la comisión de disfagia del Consejo General de Colegios de Logopedas, lamenta que los pacientes se topan con “muchas dificultades” para poder acceder a los servicios de estos expertos, pues son muy pocos los que trabajan dentro del sistema público de salud.
“Actualmente, muchas de las personas con disfagia no reciben un tratamiento adecuado. De hecho, ni siquiera saben que pueden recuperarse y con frecuencia nunca pasan del primer paso de adaptación de la dieta. Esto es muy grave porque realmente supone que estamos negándoles el tratamiento al que tienen derecho y las posibilidades de recuperación”, advierte Bueno. El especialista recuerda que en un alto porcentaje de casos, este trastorno se puede “mejorar o, incluso, revertir”.
En concreto, Bueno expresa que estos profesionales intervienen en diferentes procesos, desde la identificación de las personas con problemas para deglutir, hasta la planificación del tratamiento. Según el experto, “dentro del ámbito de las dificultades de la deglución, podemos tratar de adaptar el alimento a las características que tenemos para tragar, modificándolo, triturándolo, cambiando la dieta o utilizando espesantes”. Además, el experto informa de que los logopedas también cuentan con la capacidad de enseñar a modificar la forma en que come una persona. 
“Por supuesto, también podemos hacer una serie de trabajos a nivel muscular, buscando aquellos ejercicios que se adecúen más a las complicaciones de cada paciente”, añade.

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