13 julio, 2024

esta sustancia podría ser la culpable


Muchas personas experimentan dolor de cabeza después de beber vino tinto, independientemente de la cantidad. No se trata de una resaca, ya que puede aparecer entre 30 minutos y 3 horas después de beber un solo vaso pequeño de vino. Otra de las claves de este dolor tan específico es que no tiene por qué estar ligado a la migraña y, además, no tiene por qué surgir tras el consumo de otras bebidas alcohólicas, como la cerveza o, incluso, el vino blanco.
Se han evaluado los posibles causantes de esta reacción, sin que hasta la fecha estuviera demasiado claro. Hay distintos sospechosos y el grado de predisposición de cada individuo puede jugar un papel importante. Un estudio que se acaba de publicar en la revista Scientific Reports podría tener la respuesta… o al menos una parte de la explicación.

Un flavonoide, posible culpable

El causante del dolor de cabeza sería un compuesto presente en el vino, la quercetina, que es un flavonoide que se encuentra en muchas plantas, como las cebollas, el té verde, las manzanas y, como no, las uvas. 
En realidad, la responsabilidad no es de la quercetina en sí misma, que se considera un antioxidante saludable y, de hecho, se puede adquirir en herbolarios y supermercados en forma de suplemento alimenticio. El problema surge cuando se metaboliza con el alcohol del vino.
“Cuando la quercetina llega al torrente sanguíneo, el cuerpo la convierte en una forma diferente, llamada glucurónido de quercetina”, según ha explicado uno de los autores del estudio, Andrew Waterhouse, de la Universidad de California en Davis (Estados Unidos). “De esa forma, bloquea el metabolismo del alcohol”.
El resultado final es la acumulación de una toxina que es una vieja conocida: el acetaldehído, que es irritante e inflamatorio. Niveles altos de esta sustancia pueden provocar rubor facial, dolor de cabeza y náuseas. Es más, es uno de los efectos descritos del disulfiram. Este medicamento que se receta para el tratamiento del alcoholismo causa los mismos síntomas al propiciar que el acetaldehído se acumule en el organismo.
“Creemos que finalmente estamos en el camino correcto hacia la explicación de este misterio milenario. El siguiente paso es probarlo científicamente en personas que desarrollan estos dolores de cabeza”, han anunciado los investigadores. En este sentido, reconocen que todavía quedan muchas incógnitas por despejar. Por ejemplo, por qué algunas personas son más susceptibles que otras a la cefalea tras beber vino.

¿Vinos que provoquen menor dolor de cabeza?

Si se confirma que la quercetina es la principal responsable del dolor de cabeza causado por el vino, los viticultores y enólogos pueden desplegar distintos métodos de cultivo y de elaboración del vino que favorezcan una menor concentración de este flavonoide.
Para empezar, se puede modular la cantidad de luz solar que llega a los racimos, ya que se sabe que las uvas producen quercetina en respuesta a la radiación del sol.  “Si se cultivan uvas con los racimos expuestos, como se hace en el Valle de Napa (California) para sus cabernets, se obtienen niveles mucho más altos de quercetina. En algunos casos, puede ser de cuatro a cinco veces mayor”.
Asimismo, los niveles de quercetina también pueden ser distintos en función de cómo se elabore el vino, teniendo en cuenta aspectos como el contacto con la piel de la uva durante la fermentación, los procesos de clarificación y el envejecimiento.
Los autores del estudio tienen previsto llevar a cabo un ensayo clínico en el que compararán los efectos de los vinos con mucha quercetina con otros que tengan una cantidad significativamente inferior del flavonoide.

La mejor solución para evitar el dolor de cabeza

Los profesionales de la salud recomiendan otra opción mucho más sana para evitar el dolor de cabeza: reducir o eliminar el consumo de vino. Los especialistas tienen claro que ningún consumo de alcohol puede considerarse seguro y menos aún saludable.
Partiendo de esa premisa, tan solo se puede hablar de un consumo de bajo riesgo, que serían 20 gramos de alcohol al día (2 cañas de cerveza de 250 ml cada una o dos copas de vino de 25 ml cada una) en hombres, y 10 gramos (es decir, la mitad) en mujeres. 
En situación de riesgo alto estarían quienes consumen más de cuatro copas de vino o de cerveza al día en el caso de los varones y más de 2,5 en el de las mujeres. Entre los grupos de la población en los que el consumo recomendado de alcohol debe ser cero, según los expertos, están los siguientes: 
Menores de edad.
 
Mujeres embarazadas. 
 
Personas con antecedentes familiares de alcoholismo en primer grado. 
 
Personas que estén tomando medicación incompatible con el consumo de alcohol. 
 
Personas que deban conducir o manejar maquinaria.

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