29 mayo, 2024

Hace 25 millones de años nuestros antepasados perdieron la cola. Por fin sabemos qué le pasó a nuestros genes

Hay genes individuales que pueden tener un enorme impacto en la vida de las personas. También los hay que generan importantes cambios en especies enteras. Alguno incluso en familias de especies.

TBXT.Un equipo de investigadores acaba de anunciar el descubrimiento del gen que hizo que la familia de los homínidos (la que los humanos compartimos con chimpancés, gorilas y otros simios cercanamente emparentados) perdiera la cola. Un cambio suq sicedió hace 25 millones de años y perdura hasta hoy.

Este gen se denomina TBXT y es un viejo conocido. Se trata de un gen activo durante el desarrollo embrionario, siendo el responsable de regular la aparición de la cola durante este desarrollo en muchos primates, incluidos nuestros ancestros. Hasta que sucedió algo que lo desactivó.

Un gen “saltarín”. Ese algo fue la llegada de otro gen, otra secuencia de ADN que “cortó” este gen. Se trataba de una inserción, la llegada de un “gen saltarín” a una parte de este gen. Un detalle sorprendente es que esta inserción se produjo en un segmento no codificante de este gen, un segmento que se elimina durante el proceso por el que el gen genera ARN que a su vez genera las proteínas que utilizan nuestras células.

Esta inserción generaba versiones “acortadas” de la proteína. A través de experimentación equipo observó que estos cambios generaba colas de distintos tamaños en ratones.

El ser humano no está hecho para correr, sino para descansar. Al menos según un profesor de Harvard

Una investigación exhaustiva. Han pasado más de dos años desde que el equipo publicó el estudio a modo de borrador en el repositorio bioRxiv y contactó con la revista Nature para su publicación. El largo proceso de publicación sirvió a los investigadores para continuar experimentando.

Comprobaron así que si la inserción sucedía en el mismo segmento del gen en el que se da en humanos, aparecían dos formas distintas de las cadenas de ARN asociadas a este gen. Estos experimentos llevaron al equipo a encontrar la forma de inserción que llevaba a los ratones a nacer con colas cortas o inexistentes.

Ahora los resultados del conjunto de ensayos y experimentos han sido finalmente publicados en un artículo en la revista Nature.

¿Ventaja evolutiva? El mecanismo genético que nos llevó a perder la cola parece localizado pero, responder a la pregunta de “por qué”, desde un punto de vista evolutivo, podría se más complicado. Las colas resultan útiles en el mundo animal: pueden servir a los animales marinos para impulsarse y a los terrestres para guardar el equilibrio.

En el caso de muchos simios, la cola puede incluso ser utilizada como una extremidad más. Los homínidos no son los únicos primates que han perdido la cola, como los mandriles y algunos macacos. Esto hace pensar a los expertos que existe alguna forma de ventaja evolutiva.

El reciente trabajo se centra en los cambios sucedidos en los homínidos. El hecho de que otras especies hayan evolucionado de forma convergente implica otra pregunta, la de si en estas otras especies han operado los mismos mecanismos genéticos. Esa será una pregunta que requerirá un nuevo estudio.

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Imagen | Dozyg / Ryoji Iwata

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