28 febrero, 2024
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la multipropiedad como el futuro

La racha del Girona F.C. no para. El equipo de Míchel es ahora mismo el líder de LaLiga, con siete puntos de ventaja frente a los azulgrana y dos por encima del Real Madrid. De hecho, hace dos días, el equipo catalán se las veía contra sus vecinos culés en Montjuïc y les vencían contundentemente 4-2 en un triunfo histórico tanto por su deslumbrante estilo de juego como por el rival que les hacía frente: un equipo tan bueno como es el Barça.

Ningún club ha podido acabar con el reinado del Real Madrid, FC Barcelona y Atlético desde lo que hizo el Sevilla en la temporada 2006-07. Pero ahora ha llegado el Girona con todo. El equipo marca 2,37 goles por partido, más que nadie desde la 2019-20. Pero lo más sorprendente de su hazaña es sumar 41 puntos tras 13 victorias, dos empates (Athletic y Real Sociedad) y una sola derrota (Real Madrid), lo que le sitúa como el tercer mejor líder de LaLiga en la última década.

Si sigue en el mismo camino, el equipo podría ser campeón de la competición en mayo. Una locura en mayúsculas. Pese a que este auge está en cierta manera relacionado con el bajo rendimiento de los tres grandes equipos de la competición, el Girona se ha convertido por su propio mérito en un ejemplo de éxito.

¿Cómo? Buena parte de su gloria reciente tiene su origen en la gestión del presidente, Delfí Geli, exfutbolista entre otros del Atlético de Madrid, y uno de los máximos accionistas del club. También por su entrenador, Míchel, al que algunos ya le comparan con el titánico Pep Guardiola.

Pero, sobre todo, por formar parte de la cartera de clubes City Group, presidida por el jeque Mansour, dueño del fondo Abu Dhabi United Group. Este “conglomerado” posee el 47% del equipo de fútbol catalán y supone un respaldo económico muy importante para el club. Hay que recordar que el City Group controla otros muchos clubes como el Manchester City (Inglaterra), New York City (EEUU), Montevideo City Torque (Uruguay), Troyes AC (Francia), Lommel SK (Bélgica), Mumbai City (India), Yokohama Marinos (Japón), Sichuan Jiuniu (China), Melbourne City (Australia), Palermo FC (Italia) o Club Bolivar (Bolivia).

Jeque Mansour

El plan del City Group, a grandes rasgos, es tener un equipo potente en cada liga de fútbol importante del mundo. Lo que consiguen con esto es generar una especie de equipos satélites por toda Europa, ampliando recursos, plantilla y teniendo acceso prioritario a sus talentos. Vamos, una franquicia a lo bestia.

“Nos ayudan en todo lo que es necesario. Es un grupo, junto con los otros accionistas, que son gente del fútbol. Obviamente, el grupo City detrás tiene muchísimos empleados especialistas en negocios y en fútbol. Nos hace mucho más fácil el día a día ante cualquier problema, cualquier duda que necesitamos. Así que podemos comentarlo con ellos, podemos pedir ayuda y nos ayudan a superar las cosas con mayor eficiencia. Y eso, al fin y al cabo, se traduce en el club y en el campo”, explicaba el presidente del Girona en una entrevista con Relevo.

Una tendencia alrededor del mundo

Pero lo cierto es que hay otros grupos como este haciendo prácticamente lo mismo. Hace pocos años, cada equipo pertenecía a un único dueño, que solía ser un empresario de alguna manera relacionado con la ciudad, el club o la institución, o a los socios (que eligen al presidente). Pero es cada vez más común ver a multimillonarios convertirse en dueños de varios clubes alrededor del mundo.

Uno de los casos más notables es el de Red Bull. Primero adquirió el SV Austria Salzburgo, cambiándole el nombre por el de Red Bull Salzburgo. Dos años después, la compañía transformó el MetroStars en el New York Red Bull; y en 2009 compraron el SSV Markranstadt de Leipzig, al que terminaron llamando RB Leipzig.

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Uno de los empresarios que controla varios equipos es Chien Lee, un inversor chino-estadounidense cuya empresa NewCity Capital está centrada en la industria del deporte y la hostelería. Sus equipos todavía están arrancando, pero ya tiene metidos en su cartera al Barnsley (Inglaterra), FC Thun (Suiza), KV Oostende (Bélgica), Nancy (Francia), Esbjerg FB (Dinamarca), Den Bosch (Holanda) y Kaiserslautern (Alemania).

Otro conglomerado futbolístico está en Italia y llega de la mano de Giampaolo Pozzo. Entre sus principales inversiones están el italiano Udinese y el inglés Watford. También se hicieron en España con el Granada, aunque terminaron vendiéndolo hace años. Por último, nos queda el gigante 777 Partners, que adquirió en septiembre el 94,1% del Everton, de la Premier League. Este fondo de inversión norteamericano controla además: Genoa (Italia), Standard de Lieja (Bélgica), Red Star (Francia) y Vasco da Gama (Brasil). Incluso tienen participación minoritaria en el Sevilla.

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El debate para mantener la competición limpia

El debate sobre la multipropiedad en el fútbol ha dividido tanto a las instituciones como a los clubes. Hay quienes defienden este modelo de negocio y creen que es beneficioso para la industria. John Textor, propietario del Olympique de Lyon, cree que la multipropiedad es necesaria para acabar con la necesidad de gastar millonadas en traspasos o salarios. “Mi plan de fútbol es crear un ecosistema de clubes cooperativos de primer nivel que se beneficiarán de compartir una huella global de identificación de talentos”, señalaba al convertirse en propietario del club el año pasado.

Al igual que él, otros inversores estadounidenses buscan con esto reducir los costes del fútbol. Pero aquí lo importante es ver qué van a hacer las competiciones, como la UEFA, porque este es uno de los mayores riesgos al status quo y a la idea de “competición limpia” del futuro, muy por encima del dopaje económico. Por ejemplo, el Chelsea ya tiene al Estrasburgo y quiso comprar al Sporting de Lisboa. El nivel de influencia es muy grande.

El pasado 7 de julio de 2023, la UEFA permitió que los clubes que pertenezcan al mismo dueño puedan jugar la misma competición europea. Todos los clubes interesados aceptaron las siguientes condiciones: “Los clubes no se transferirán jugadores entre sí, ya sea de forma permanente o en préstamo, directa o indirectamente, hasta septiembre de 2024; los clubes no celebrarán ningún tipo de cooperación, acuerdos técnicos o comerciales conjuntos; y los clubes no utilizarán ningún ojeador conjunto o base de datos de jugadores”.

El problema llegará cuando dos de estos equipos tengan que enfrentarse en un partido decisivo como una final.

Imagen: GTRES

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