El significativo aumento en el patentamiento de autos de fabricación china en el mercado argentino está generando sorpresa y expectativa en el sector automotriz. Este cambio de tendencia se da luego de algunas medidas que tomó el actual gobierno de Javier Milei, como la eliminación de impuestos que permitió bajar los precios, una mayor oferta y una mayor flexibilización para la importación.Además, se suma la firma de un decreto por parte del Gobierno argentino que permitirá ingresar 50.000 autos entre híbridos y eléctricos sin el correspondiente pago del arancel extra que aplica para los vehículos a combustión, aspectos que son particularmente positivos para las marcas de origen chino.Entre filas de vehículos recién desembarcados, los logos de Haval, Chery y JAC brillan bajo el sol, mientras ya se anunció el arribo de los primeros autos eléctricos de la marca BYD. Este panorama, impensado una década atrás, ilustra un fenómeno imparable: las automotrices chinas pasaron de ser curiosidades exóticas a dominar el 27% del mercado local en 2025, con crecimientos interanuales que superan el 1.000% en algunas marcas.El dato no es casual. Coincide con la política de apertura comercial del actual Gobierno, que desde enero redujo aranceles de importación del 35% al 16% para vehículos de “extra zona” y simplificó los trámites antidumping, acortando las investigaciones de 18 a 8 meses. Estas medidas, diseñadas para abaratar costos en un contexto inflacionario, tienen un efecto colateral: allanan el camino para la avalancha de autos chinos, que ya representan el segundo origen de importaciones después de Brasil. Detrás de este tsunami comercial late una estrategia geopolítica. China, líder mundial en producción automotriz con 30 millones de unidades fabricadas en 2023, enfrenta barreras arancelarias del 45% en Europa y una posible escalada bajo el gobierno de Donald Trump en EE.UU. América Latina, con Argentina en la mira, emerge como territorio fértil para descargar su sobreproducción. Y acá es donde se destaca el caso de BYD: es que el fabricante de coches eléctricos, que superó a Tesla en ventas globales y que está construyendo una mega fábrica en Brasil, planea vender 800.000 unidades en el extranjero este año. En ese sentido, confirmaron que Argentina será parte de su expansión mediante “importaciones estratégicas y una red de concesionarios exclusivos”. Su modelo ATTO 3, con autonomía de 420 km y aceleración 0-100 km/h en 7.3 segundos, podría ser la punta de lanza, aprovechando la creciente demanda de movilidad sustentable.Pero el éxito chino no se explica solo con precios bajos. Según un informe del Observatorio Económico Latinoamericano (OBELA), las marcas asiáticas ofrecen garantías de 7 años y tecnología que iguala a las europeas: el Haval H6 GT, por ejemplo, obtuvo 5 estrellas en las pruebas de choque ANCAP, mientras los BYD lideran los estándares de seguridad Euro NCAP. El impacto en la industria local es profundo. Mientras las terminales tradicionales (Ford, Volkswagen) reducen plantillas, BYD ya negocia con sindicatos para capacitar mecánicos en tecnología eléctrica.El Gobierno, por su parte, balancea entre el proteccionismo y la realidad: aunque la Secretaría de Comercio insiste en que “no hay dumping”, las automotrices argentinas piden revisar los aranceles para vehículos comerciales, donde JAC ya controla el 18% del mercado de pickups.En este panorama complejo, BYD juega sus cartas con paciencia milenaria. A diferencia de México, donde frenó una inversión de US$1.000 millones por temor a filtraciones tecnológicas a EE.UU. 9, en Argentina apuestan a largo plazo. De hecho, ejecutivos de la empresa china sondearon al Ministerio de Industria para instalar una planta de ensamblaje en Córdoba, replicando el modelo brasileño. El objetivo es claro: convertir al país en el hub regional para abastecer a Chile, Perú y Uruguay, mercados donde las marcas chinas ya superan el 25% de participación.Los datos también muestran la evolución del desembarco de las marcas chinas en Argentina: actualmente 14 marcas chinas operan en el país (en 2012, apenas eran 2). Otro dato: Argentina importó 48.000 vehículos chinos en 2024, un salto del 320% en tres años. Con un mapa de ruta ambicioso para el 2025, el fabricante chino de vehículos eléctricos BYD tiene el objetivo de duplicar sus ventas en el extranjero y superar las 800.000 unidades.Tras alcanzar 417.204 unidades vendidas fuera de China en 2024, BYD prevé un crecimiento significativo en el Reino Unido. Además, la compañía ve grandes oportunidades en América Latina y el sudeste asiático, donde la percepción positiva de las marcas chinas facilita su consolidación.