13 julio, 2024

La rivalidad espacial con SpaceX le está saliendo cara a Amazon. Su último problema: un fondo de pensiones

A los accionistas de Amazon no les ha sentado nada bien la política de la compañía de dar prioridad a los lanzadores de Blue Origin frente a los de SpaceX. Hasta el punto de que un fondo de pensiones ha puesto una demanda contra la empresa.

Demanda en Estados Unidos. Los accionistas de un fondo de pensiones propietario a su vez de acciones en Amazon han interpuesto una demanda contra el consejo de administración de Amazon y contra su fundador y directivo, Jeff Bezos. Los demandantes consideran que la empresa no consideró la posibilidad de utilizar cohetes Falcon 9 de SpaceX en el lanzamiento de su futuro sistema de satélites Kuiper.

La clave de esta protesta en forma de acción legal está en que, según los demandantes, la empresa ni siquiera consideró la posibilidad de emplear los lanzadores SpaceX en su búsqueda de formas de poner en órbita el nuevo proyecto de Amazon, Kuiper. Esto se habría debido, denuncian, a la rivalidad entre los dos magnates al frente de las respectivas compañías, Elon Musk y Jeff Bezos.

Amazon no ha tardado en dar respuesta a la demanda. En declaraciones recogidas por Reuters, la compañía aseguraba que “las reclamaciones de la demanda carecen completamente de mérito y estamos deseando demostrarlo a través del proceso legal.”

Sabíamos que Amazon Kuiper quería competir de tú a tú con Starlink: acaba de dar un importante paso para conseguirlo

El tiempo es oro. Un factor que podría haber sido determinante en esta cuestión es el tiempo. Según los demandantes la alternativa del Falcon 9, un cohete ya en uso, habría tenido numerosas ventajas, una de ellas su disponibilidad.

83 lanzamientos, tres compañías. Blue Origin, la empresa aeroespacial propiedad de Bezos fue solo una de las tres empresas a las que se adjudicaron los contratos para el lanzamiento de la nueva red de satélites, siendo las otras United Launch Alliance (ULA) y la europea Arianespace. En total, 83 despegues deberían poner en marcha este nuevo enjambre de satélites.

Sin embargo los desarrollos de estas empresas han sido protagonistas de severos contratiempos en los últimos meses. Quizá el más notable sea la demora en la llegada del Ariane 6, el cohete que debería haber tomado el relevo del Ariane 5 antes de la jubilación de éste pero que ahora sabemos no despegará antes de 2024. 18 de los lanzamientos están previstos para ir bordo de este cohete.

Blue Origin no se libra. El desarrollo del Vulcan de ULA también ha avanzado con más lentitud de la esperada. Este cohete deberá realizar 38 lanzamientos para poner buena parte de la nueva red de Amazon en órbita. Sin embargo el proyecto ha sufrido retrasos, el último de ellos causado por el fallo en las pruebas del motor de su primera etapa, el BE-4 desarrollado por Blue Origin.

El New Glenn es el vehículo que debería realizar 12 de los restantes 27 lanzamientos, con la posibilidad de ser el encargado de realizar los otros 15. New Glenn comparte parte de los males del Vulcan, puesto que el desarrollo también depende de los nuevos motores BE-4.

Project Kuiper. Los nuevos satélites serán la parte orbital de Amazon Kuiper, el proyecto de internet satelital desarrollado por la empresa de Bezos. Por muchos es visto como la respuesta de Amazon al internet por satélite de SpaceX, Starlink.

No ha sido hasta hace unos pocos meses que hemos ido conociendo los detalles de esta alternativa al proyecto de Musk. Detalles como la velocidad de conexión que ofrecerá (1 Gbps). Las fechas en las que se implementará continúan siendo, eso sí, un misterio, y es que la posibilidad de que el sistema comience a operar en la segunda mitad del año que viene como se venía anunciando parece demasiado optimista.

Hasta qué punto los retrasos en la llegada de los vehículos que pondrán los satélites en órbita afectará el proyecto es aún un misterio. 2026 era la fecha marcada para que la constelación de satélites quedara conformada en nuestra bóveda celeste aunque esta fecha ya se ha retrasado hasta 2029. Probablemente para entonces los desarrollos de los cohetes hayan tomado impulso o, quizá, acabemos viendo la ironía de SpaceX poniendo en órbita el internet satelital de su competidora.

En Xataka |

Imagen | Ariane 6, uno de los cohetes que deberá poner en órbita los satélites. ESA.

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