5 abril, 2025

¿Qué es la demencia vascular y en qué se diferencia de la enfermedad de Alzheimer?


El término demencia lleva a pensar automáticamente en la enfermedad de Alzheimer, pero esta es solo la forma más común, que supone en torno al 50-70% de todos los casos. El segundo tipo de demencia más frecuente es la vascular, que representa el 15-20%. Asimismo, hay otras clases, como la demencia con cuerpos de Lewy y la demencia frontotemporal. Es importante hacer un diagnóstico diferencial, ya que el tratamiento no es exactamente el mismo.

Qué es la demencia vascular

La demencia vascular, según explican los expertos de Ivane Salud, “es un tipo de demencia causada por una disminución del flujo sanguíneo al cerebro, lo que provoca daño cerebral”. Este daño “afecta una o más funciones cerebrales como la memoria, el pensamiento, el lenguaje, el juicio o la conducta”. 
Existen dos tipos de demencia vascular: la que se produce de forma concomitante con la enfermedad de Alzheimer, denominada mixta, y la pura.

Causas de la demencia vascular

Este tipo de demencia se puede desencadenar como consecuencia de un infarto cerebral extenso o un infarto más pequeño, pero que afecta a regiones del cerebro que son cruciales para los procesos cognitivos.
También puede surgir como consecuencia de la acumulación de pequeños infartos cerebrales (o microictus) que van deteriorando progresivamente el tejido cerebral y las conexiones entre neuronas. También se puede producir, aunque con bastante menos frecuencia, por una hemorragia cerebral o como consecuencia de ciertas patologías hereditarias.
En el caso de la enfermedad de Alzheimer, la causa exacta no se conoce, excepto en los casos con un componente genético y antecedentes familiares. Se produce por acumulación de proteínas beta-amiloide y tau en el cerebro, que forman placas y ovillos, causando daño neuronal.

Principales diferencias entre los dos tipos de demencia

Las principales diferencias clave entre Alzheimer y demencia vascular se perciben, además de en las causas, en el curso y los síntomas de la enfermedad y en el tratamiento, según Ivane Salud.

Desarrollo de la enfermedad y síntomas

El Alzheimer presenta un deterioro gradual y progresivo, mientras que el desarrollo de la demencia vascular puede ser escalonado, con empeoramientos bruscos cuando se producen nuevos eventos cerebrovasculares.
En cuanto a los síntomas, los más frecuentes en la demencia vascular son la dificultad para centrar y mantener la atención, reducción de la capacidad de planificación y problemas de memoria. En cambio, el Alzheimer se caracteriza más por deterioro cognitivo (incluyendo problemas de memoria), desorientación temporal y espacial, dificultades para expresarse y problemas para realizar las actividades del día a día. 

Tratamiento de la demencia vascular y del Alzheimer

Es importante señalar que ninguno de los dos tipos de demencia tiene curación. Los tratamientos se centran en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. 
Frente al Alzheimer se utilizan medicamentos como la galantamina, rivastigmina y donepezilo (inhibidores de la colinesterasa) para los síntomas leves o moderados, mientras que la memantina (un antagonista NMDA) se emplea para los casos moderados o graves.
El tratamiento de la demencia vascular también es limitado porque no existe ningún procedimiento para revertir el daño causado por los infartos cerebrales. En estos pacientes, el tratamiento consiste en prevenir futuros problemas vasculares cerebrales con medicamentos -como los anticoagulantes- y cambios en el estilo de vida. Además, los medicamentos que se usan en los enfermos de Alzheimer pueden ser beneficiosos en fases tempranas de la demencia vascular.

Factores de riesgo de la demencia vascular

Los factores que incrementan las probabilidades de padecer demencia vascular son similares a los del Alzheimer:
Edad avanzada. Es poco común antes de los 65 años de edad y se incrementa significativamente a partir de los 90 años.
 
Haber sufrido un infarto de miocardio o un ictus. 
 
Fibrilación auricular.
 
Ateroesclerosis. La acumulación de depósitos de colesterol y otras sustancias en las arterias puede estrechar los vasos sanguíneos, reduciendo el flujo sanguíneo hacia el cerebro.
 
Hipercolesterolemia.
 
Hipertensión.
 
Diabetes.
 
Fumar.
 
Obesidad.

Consejos para prevenir la demencia vascular

Según expone la Fundación Pasqual Maragall en su blog, “todo lo relacionado con los hábitos de vida saludables es particularmente relevante para la promoción de un cerebro sano”, y por lo tanto reduce el riesgo de padecer diversas enfermedades, entre las que se encuentra la demencia vascular. Estas son las recomendaciones de los expertos de dicha entidad: 
No fumes.
 
Limita el consumo de alcohol.
 
Controla tu tensión arterial, colesterol y glucosa.
 
Sigue una dieta saludable y equilibrada.
 
Procura mantener un peso adecuado.
 
Realiza actividad física de manera regular.
 

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