19 abril, 2024
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¿Quién necesita más ejercicio? Tiempo óptimo en mujeres y hombres


La actividad física es esencial para el mantenimiento y mejora de la salud y la prevención de la enfermedad, lesiones y discapacidad, para todas las personas y a cualquier edad. La actividad física contribuye a la prolongación de la vida y a mejorar su calidad, a través de beneficios fisiológicos, psicológicos y sociales, que han sido avalados por numerosas investigaciones científicas.
Un reciente estudio ha visto ahora que el tiempo dedicado a la práctica de ejercicio físico puede resultar incluso más rentable en el caso de las mujeres que en el de los hombres, a pesar de que tradicionalmente las tasas de sedentarismo han sido mayores en la población femenina que en la masculina.
El sedentarismo es uno de los factores exógenos (comportamentales y ambientales) de riesgo cardiovascular y endocrino-metabólico que junto al tabaquismo, el abuso de alcohol y una pauta nutricional deficitaria o desequilibrada contribuyen al aumento de enfermedades crónicas y a la disminución del horizonte de años de vida con buena salud, según resalta Noelia Belando, doctora en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, profesora titular e investigadora en la Universidad Europea de Madrid, además de coach y personal trainer.
Aunque aún es elevado el porcentaje de población sedentaria, la práctica de ejercicio físico ha aumentado en la población general española en los últimos años. Al menos, así se desprende de la encuesta realizada por el Instituto Nacional de Estadística, que en el módulo de salud sobre condiciones de vida en el año 2022 reflejó que un 37,7% de personas de 16 años o más realizan actividad física regular en su tiempo libre. 
La práctica de ejercicio físico es más habitual entre la población masculina que la femenina, según la encuesta del INE, que refleja que un 39,7% de los hombres realiza actividad física frente a un 35,7% de mujeres.
Los resultados de la edición 2022 de la Encuesta de Hábitos Deportivos en España, realizada por el Ministerio de Cultura y Deporte, indican que aproximadamente 6 de cada 10 personas de 15 años en adelante practican deporte, dado que un 57,3% aseguró haber realizado actividad física de forma periódica u ocasional en el último año. Esta cifra representa un incremento de 3,8 puntos porcentuales respecto a 2015, etapa pre-covid-19 en la que el porcentaje se situó en 53,5%. 

¿Es diferente el tiempo en hombres y mujeres?

Pero ¿cuánto tiempo deben destinar a la práctica de ejercicio físico hombres y mujeres para obtener el máximo beneficio para su salud? Un reciente estudio llevado a cabo en Estados Unidos analizando datos de más de 412.000 individuos adultos parece apuntar que las mujeres rentabilizan antes el tiempo dedicado a la actividad física.
Un primer dato relevante reflejado por este estudio es que la reducción del riesgo de mortalidad asociado a la práctica de actividad física es de un 15% en hombres y hasta un 24% en mujeres.
Diferenciando por actividad, el equipo de investigación encontró que en lo que a actividad física aeróbica moderada a vigorosa se refiere, como caminar intensamente o andar en bicicleta, los hombres alcanzan su máximo beneficio de supervivencia con unas 5 horas por semana, mientras que las mujeres alcanzan el mismo grado de supervivencia ya con la práctica de 2.5 horas a la semana.
Dicho de otra manera, los hombres reciben un máximo beneficio de supervivencia al realizar 300 minutos de actividad moderada a vigorosa por semana, mientras que las mujeres reciben el mismo beneficio ya con 140 minutos por semana, según explica Martha Gulati, directora de Cardiología Preventiva en el Departamento de Cardiología del Instituto Smidt Heart y coautora principal del estudio. 

Cuántas sesiones de fuerza

Cuando se trata de actividad de fortalecimiento muscular, como levantamiento de pesas o ejercicios corporales básicos, los hombres alcanzan su máximo beneficio con la realización de 3 sesiones por semana y las mujeres obtienen la misma cantidad de beneficio con aproximadamente una sesión.
La investigación ha sido llevado a cabo por el Instituto Smidt Heart y ha sido publicada en Journal of the American College of Cardiology (JACC). Los investigadores analizaron datos de la base de datos de la Encuesta Nacional de Entrevistas de Salud, con datos recabados entre 1997 y 2019, y análisis de resultados específicos de género en relación con la frecuencia, duración, intensidad y tipo de actividad física.
Belando recuerda que entre hombres y mujeres existen dimorfismos biológicos a nivel hormonal, anatómico-funcionales y comportamentales que pueden explicar esas diferencias en cuanto a necesidad de tiempo para obtención del máximo beneficio con la práctica de ejercicio y que tendrían influencia sobre las respuestas fisiológicas adaptativas al mismo”.
Para entender estas diferencias resalta también como el componente hormonal andrógeno (secreción de testosterona y hormona del crecimiento) en el hombre favorece el aumento de masa muscular en comparación con la mujer, “ante las mismas condiciones de edad, nivel de physical fitness y tipo de entrenamiento”.
Y a la hora de interpretar las conclusiones del estudio Belando destaca también la necesidad de tener en cuenta que no establece relaciones directas “causa-efecto” sino que se trata de un estudio prospectivo o prospectivo de cohortes observacional, es decir, descriptivo y basado en autoinformes, “a través de cuestionarios, no en la realización de pruebas o test de esfuerzos aeróbicos y de fuerza para la recogida de datos”. Esto quiere decir que no es un ensayo clínico y no hay una intervención para contrastar resultados pre- y post-intervención, lo cual no significa que el estudio no sea interesante o no esté bien diseñado.

Limitaciones del estudio

Los propios autores del estudio expresan como limitaciones que aunque su análisis considera los efectos potenciales de las diferencias de sexo en el nivel de actividad física autoinformado, se necesitan estudios adicionales para investigar más a fondo cómo el sesgo de recuerdo variable puede influir en el grado en que los beneficios de la actividad pueden diferir según el sexo.
Además este estudio se centró en la actividad física en el tiempo libre, teniendo en cuenta que la variación no medida en las actividades del hogar u otros entornos podría relacionarse también con las diferencias en los resultados.
La conclusión, según Noelia Belando, es que el estudio aporta información valiosa  pero que no se pueden presumir relaciones causales y que los resultados deben interpretarse con precaución, dado el diseño observacional del mismo.
Esta experta destaca la importancia de insistir en el beneficio de la actividad física tanto para las mujeres como los hombres y en adecuar los programas de ejercicio físico a las condiciones endógenas, como sistema neuroendocrino y condicionantes hormonales, así como las exógenas, entre las que se incluyen tipo de esfuerzo, preferencias de práctica y entornos de práctica, de hombres y mujeres.

Incentivar aún más la práctica de ejercicio

Las mujeres han quedado histórica y estadísticamente rezagadas con respecto a los hombres en la práctica de un ejercicio físico significativo, según ha señalado Martha Gulati. Ahora, los autores de este estudio esperan que sus conclusiones sirvan para incentivar aún más a toda la población respecto a la práctica de ejercicio físico y particularmente a las mujeres.
“Espero que esta investigación pionera motive a las mujeres que actualmente no practican actividad física regular a entender que están en condiciones de obtener un enorme beneficio para cada incremento de ejercicio regular que puedan invertir en su salud”, señala Christine M. Albert, profesor y presidente del Departamento de Cardiología en el Instituto Smidt Heart.

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