27 febrero, 2024
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¿Sabías que el cáncer de piel es mucho más que el melanoma o el carcinoma?


La mitad de los cánceres que se diagnostican en el ser humano son cánceres de piel. Pero no todos son melanomas o epiteliomas. Hay otros menos frecuentes pero que también tratamos los dermatólogos. Hoy vamos a hablar sobre ellos con la ayuda de Pedro Rodriguez, dermatólogo oncológico del Hospital Ruber Internacional.
Antes de enumerar varios tipos de cánceres de piel que probablemente no conocías quería transmitir tres mensajes en relación con esta patología:
En primer lugar, que toda lesión que se extirpa en la piel debe ser analizada. Aunque parezca benigno lo que vayamos a quitar siempre debemos mandar la pieza al patólogo para su análisis ya que la lesión podría no ser buena y luego las consecuencias de no analizarla son nefastas para el paciente.
En segundo lugar, el dermatólogo moderno no solo debe saber manejar los cánceres de piel más frecuentes como el melanoma o el epitelioma, sino que debe estar al día de otro tipo de malignidades que se pueden manifestar en la piel para diagnosticarlos y manejarlos de forma apropiada.
Por último, destacar que el mejor tratamiento del cáncer de piel es el diagnóstico precoz.  Diagnosticando estos cánceres precozmente podemos curar la gran mayoría.

6 cánceres de piel poco conocidos

Los cánceres de piel más frecuentes, después del melanoma y el epitelioma, son los siguientes.

1. Dermatofibrosarcoma protuberans

Es un cáncer de piel que comienza en la dermis, la parte media de la piel, y crece formando una lesión abultada de forma asintomática. El problema de este tumor es que tiene los bordes muy mal definidos e infiltra los tejidos con mucha facilidad. La buena noticia es que raramente da metástasis, por lo que si se extirpa bien el porcentaje de curación es muy alto. Por ello el tratamiento de elección es la cirugía de Mohs, es decir, extirpación de la lesión con control microscópico.

2. Linfomas

Es un cáncer derivado de las células de nuestro sistema inmunológico, es decir, de nuestras defensas, fundamentalmente de los linfocitos. El más conocido es la micosis fungoide, que, a pesar del nombre, no se trata de una micosis. Se diagnostica porque surgen placas descamativas que en ocasiones se confunden con eccemas. Existen otros linfomas (los de células B y los de células T) que también pueden afectar la piel. Los linfomas cutáneos se tratan con medicación tópica, sistémica o con radioterapia.

3. Angiosarcoma

El angiosarcoma es un cáncer de piel raro y agresivo que se origina en las células del revestimiento de los vasos sanguíneos o linfáticos. Aunque puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, es más común en áreas expuestas al sol y en tejidos previamente tratados con radioterapia. El angiosarcoma se presenta como una lesión roja o morada, a menudo con apariencia irregular, y a veces se confunde con un hematoma. El tratamiento puede incluir cirugía, radioterapia y quimioterapia. Es un tumor con mal pronóstico.

4. Carcinoma de Merkel

El carcinoma de Merkel deriva de las células de Merkel, que son las encargadas de transmitir la sensibilidad fina a nuestros nervios y están en la piel. Se asocia a la exposición a un virus llamado poliomavirus y aparece en personas con las defensas bajas. Suele manifestarse en áreas expuestas al sol, en especial en la cabeza y el cuello, así como los brazos, las piernas y el tronco. El tratamiento puede incluir cirugía, radioterapia o inmunoterapia, según la etapa y la extensión del cáncer.

5. Fibroxantoma atípico

Es un tipo poco común de cáncer de piel que no se sabe de qué células deriva. La exposición crónica al sol, la edad avanzada y la radiación previa son los 3 factores de riesgo que suelen tener los pacientes que la padecen.  El tratamiento de estos tumores es quirúrgico. 

6. Carcinomas anexiales

Son un grupo de cáncer de piel que se origina en las glándulas sudoríparas, las glándulas sebáceas y los folículos pilosos. A este grupo pertenecen el adenocarcinoma ecrino, el adenocarcinoma apocrino y el carcinoma de células sebáceas. No tienen relación con la exposición solar. Los solemos tratar con cirugía de Mohs. 
En resumen, si en tu piel aparece una lesión que crece, sangra, pica o no cicatriza, lo correcto es acudir al dermatólogo para que realice el diagnóstico y tratamiento adecuado. En la mayor parte de los casos el diagnóstico se realiza mediante la toma de una pequeña muestra de tejido, técnica denominada biopsia cutánea.

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