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Todos los beneficios del ejercicio físico

Ejercicio físico

Multitud de estudios demuestran los beneficios del ejercicio físico en pacientes con cáncer de mama. Además de preventivo, el deporte ayuda a los pacientes a mejorar los síntomas de la enfermedad y de la quimioterapia. 

Actualizado a: Miércoles, 13 Diciembre, 2023 13:50:00 CET

En pacientes con cáncer de mama, hacer deporte les ayuda a mejorar sus síntomas.

El cáncer de mama es el tumor más frecuentemente diagnosticado en la mujer. Se estima que 1 de cada 8 mujeres lo padecerá, y que en 2023 se diagnosticarán en España unos 35.000 casos y fallecerán unas 6.000 mujeres por cáncer de mama. Sin embargo, la investigación ha logrado grandes avances en las últimas décadas, incrementando las curaciones, prolongando la supervivencia de las pacientes con cáncer avanzado, y mejorando su calidad de vida. 

Otra buena noticia es que cada vez hay más datos e investigaciones que hablan del poder del ejercicio físico en estos pacientes y que hacer deporte repercute positivamente en la prevención, en el tratamiento y en la supervivencia.

En la Iª Jornada Ejercicio Físico y Cáncer, organizada por el Grupo Geicam de Investigación en Cáncer de Mama, el Consejo General de Colegios Oficiales de Licenciados en Educación Física y en Ciencias de la Actividad Física (Consejo COLEF) y la Universidad Europea de Madrid, los expertos recordaron que el ejercicio físico, unido a otros factores, puede reducir hasta entre un 30 y un 50% el riesgo de aparición de cáncer. Según Lidia B. Alejo, directora del Curso de Experto en Ejercicio Físico y Cáncer de la Universidad de Madrid, “el ejercicio físico previene recaídas de la enfermedad, aumenta la supervivencia y reduce el riesgo de mortalidad por cáncer”.

En esta misma línea, María Alonso, coordinadora del Programa de Ejercicio Físico en Oncología de Geicam, subraya que la última revisión de expertos del American College of Sports Medicine (ACSM) “demuestra que el ejercicio reduce el riesgo de padecer siete tipos de cáncer y contribuye a mejorar la supervivencia en cáncer de mama, colon y próstata”. En este sentido, la recomendación internacional sobre la práctica de ejercicio físico para prevenir el riesgo de padecer estos tumores indica que hay que realizar entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada a la semana o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa.

En lo que respecta a la fase de recuperación de los pacientes con cáncer, el ejercicio puede tener efectos positivos en lo relativo al impacto de los efectos secundarios, de modo que contribuye a la mejora de la fatiga crónica, la ansiedad y la depresión, ayuda a prevenir el linfedema, la neuropatía periférica, la sarcopenia y los problemas de sueño. Además, hasta el momento se cuenta con resultados prometedores en cuanto a la mejora de los síntomas relacionados con la caquexia, la disfunción cognitiva y la cardiotoxicidad, según Alejo.

Refuerza el sistema inmunitario

También crece el número de estudios que evidencian la relación entre el ejercicio físico, el sistema inmunitario y el cáncer. Con la actividad física, el músculo produce sustancias que estimulan el sistema inmune, con una capacidad para combatir las células cancerosas, expresa Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Europea de Madrid. “Estudios actuales demuestran que el ejercicio hace aumentar la acción de las células Natural Killer (NK), que tienen una función de inmunovigilancia que actúa contra los tumores”.

Según este experto, está comprobado que “la práctica de ejercicio regular rejuvenece’ las células T, con función anticancerosa; aumenta la capacidad citotóxica de las células NK en general, y disminuye la inflamación crónica (gracias a las IL-6); y aumenta el número de células inmunes dentro del tumor”.

No obstante, Lucía enfatiza que las células tumorales van mutando para burlar la inmunovigilancia, por lo que tener un mayor número de células inmunes dentro del tumor gracias al ejercicio no garantiza la destrucción del mismo. Sin embargo, podría ser útil en combinación con la inmunoterapia, de modo que los pacientes que reciben este tratamiento podrían responder mejor al mismo con la práctica de ejercicio físico, a pesar de que es necesario seguir investigando en esta línea para poder tener más evidencia al respecto.

El ejercicio en cáncer de mama

En cuanto a los beneficios del ejercicio físico en cáncer de mama, el grupo de investigación Actividad física-deportiva en poblaciones específicas del INEF de la UPM, en colaboración con el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, desarrolló un estudio en el que se llevó a cabo un programa de ejercicio grupal específico para tratar los efectos secundarios de los tratamientos del cáncer de mama. Los resultados mostraron que las mujeres que participaron en el programa de ejercicio mejoraron su calidad de vida y aumentaron la cantidad de ejercicio físico practicado en su tiempo libre.

Además mejoraron su capacidad cardiovascular, un parámetro relacionado con la supervivencia y la aparición de enfermedades cardiovasculares; y reducían su fatiga crónica. La fatiga crónica es uno de los efectos secundarios más habituales en pacientes con cáncer, persistiendo, incluso, tras varios años después de haber terminado los tratamientos. Estos beneficios se observaron incluso a los seis meses después de haber terminado el tratamiento, lo que significa que se generó un cambio del estilo de vida de las pacientes, que se volvieron más activas.

Tal y como señalan los expertos de Geicam, estos son los beneficios:

Reducción de la sensación de fatiga relacionada con el cáncer. 
 
Mejora de la calidad de vida. 
 
Mejora de la función física (aptitud cardiorrespiratoria y fuerza muscular). Disminución de trastornos como ansiedad y depresión asociados al diagnóstico y tratamiento del cáncer. 
 
El ejercicio de fuerza progresivo y supervisado no aumenta el riesgo ni exacerba los síntomas del linfedema. 
 
Mejora de la salud ósea. 
 
Mejora la calidad del sueño. 

Antes de hacer ejercicio en cáncer de mama 

Según los expertos, es necesario que la prescripción de actividad física en pacientes con cáncer sea realizada en las consultas médicas. En este sentido, María Alonso destaca la importancia de la “individualización del entrenamiento en personas en un proceso oncológico, que pasa por tener en cuenta patologías previas que pueda tener el paciente, lesiones y preferencias, importante este último punto para la adherencia al ejercicio, además de los efectos secundarios que pueda padecer a consecuencia de la enfermedad y los tratamientos”.

En opinión de María Zahara Pintos Díaz, fisioterapeuta de la Unidad de Patología de la Mama Hospital Universitario 12 de Octubre, en Madrid, es indispensable consultar al médico antes de comenzar un programa de ejercicio terapéutico y seguir estos consejos:

• Evaluar antes de empezar tu fuerza, resistencia, composición corporal y flexibilidad.

• Si no es posible, empezar con un programa aeróbico de baja intensidad (caminar, bicicleta), estiramientos y progresar en intensidad de manera lenta.

• Si no tienes tiempo para ejercitarte todos los días, hazlo de 20 a 30 minutos 2 o 3 veces a la semana 

• Combinar el ejercicio con una dieta y hábitos de vida saludables 

• Comentar con tu oncólogo, médico rehabilitador o fisioterapeuta cualquier duda o problema que surja durante la práctica de ejercicio o en la recuperación 

• Hidratarte durante el ejercicio (mejor a pequeños sorbos) 

 

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