20 junio, 2024

Antimülleriana: qué es y qué indica esta hormona relacionada con la fertilidad


Cuando la mujer acude a la consulta del ginecólogo con el deseo de quedarse embarazada, hay una cuestión que se repite bastante: conocer el nivel de la hormona antimülleriana (AMH). Que una alta presencia de la misma es indicador de que la mujer es fértil y viceversa es una falsa creencia muy extendida. “Se trata de una hormona que ha llegado para crear confusión. No es un marcador de fertilidad, sino de expectativas de éxito. Puedes tenerla baja, alta o normal y ser fértil o infértil”, aclara Ana Gaitero, directora de HM Fertility Center. 
Entonces, ¿qué nos dice esta hormona? Presente en la función ovárica, participa en la regulación del número de folículos (sacos pequeños de líquido ubicados en el ovario y que contiene un óvulo inmaduro). No obstante, su papel más relevante es durante el desarrollo embrionario, pues es la responsable de la diferenciación del sexo. En este sentido, si va a ser niño, la AMH se produce en los testículos en las semanas 8 y 9 e impide el desarrollo de aquellas estructuras que dan paso al útero y a las trompas de Falopio. En cambio, se formará el aparato reproductor femenino si hay ausencia de esta hormona. En el caso de las mujeres, la antimülleriana cobra importancia a partir de la pubertad, cuando ya es producida por los folículos ovarios. 
“La AMH nos informa de cómo está la reserva ovárica y nos ayuda a planear el futuro. Cada mes, las mujeres conseguimos madurar un óvulo y tiramos otros tantos. Esta hormona no nos informa de cómo está funcionando ese óvulo o dónde está el obstáculo que hace que no llegue el embarazo. Podemos tirar muchos o pocos, pero eso no nos dice si somos fértiles o no”, aclara Gaitero.

El papel de la hormona antimulleriana en las técnicas de reproducción asistida 

Aunque esta hormona sea simplemente un marcador de la reserva ovárica, esto no quiere decir que no tenga una utilidad cuando de proceder a una técnica de reproducción asistida o a la congelación de óvulos se trata. En este punto, Gaitero explica que, al indicar el número de óvulos que empiezan la carrera en cada ciclo, se aprovechan todos ellos para que sea más probable lograr el embarazo. 
En el caso de la congelación o criopreservación de óvulos, “cuantos más tengamos almacenados, mayores posibilidades tenemos de que den lugar a un bebé”, afirma la especialista, quien apunta que un número favorable de óvulos maduros es entre 10 y 15. Acerca de la criopreservación, es una oportunidad para poder poner en marcha un proceso de fertilidad, con los óvulos jóvenes y una mayor calidad ovocitaria, que da mayor probabilidad de éxito. La edad media de criopreservar en España es de 37 años, por encima de lo óptimo, ya que los expertos aconsejan antes de los 35 años. 
Por otra parte, la directora de HM Fertility Center desmiente también el pensamiento generalizado de que los tratamientos de fertilidad garantizan un embarazo: “De forma aislada, no hay ninguno que embarace en el 100% de los casos en el primer ciclo. Las tasas de éxito dependen siempre del tipo de técnica que usemos, del estado de las células (óvulos y espermatozoides) o de las características de la pareja”.

Cómo es la prueba de la hormona antimülleriana 

La prueba de la hormona antimülleriana es muy eficaz para conocer la reserva ovárica. Se realiza a través de un análisis de sangre que permite medir los niveles de la AMH y conocer de cuántos óvulos fértiles se dispone. De acuerdo con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI), los niveles normales de AMH según la edad, son:
De 20-25 años: 3.3 (3.0-3.9) ng/ml.
 
De 30-34 años: 2.8 (2.3-3.5) ng/ml.
 
De 35-39 años: 2.0 (0.3-3-2) ng/ml.
 
De 40-44 años: 1.1 (0.7-2.1) ng/ml.
 
De 45 a 50 años 0.2 (0.1-0.5) ng/ml.
En el caso de que la AMH sea inferior a 0,6 ng/ml, la reserva ovárica es baja, considerándose normal si se sitúa entre 0,7 y 2,9 ng/ml. El nivel de esta hormona será alto si está por encima de 3 ng/ml.

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