29 mayo, 2024

Cristina Porca, experta en Nutrición: “No pensar en lo que comemos cuando estamos comiendo nos pasa factura”


Comer bien y sano no solo es cuestión de saber elegir los mejores alimentos y los más saludables sino que también hay que tener en cuenta otros factores que suelen pasar desapercibidos para la mayoría de la población y que pueden hacer que engordemos. Cristina Porca, experta en Nutrición y Dietética y vocal de la Sociedad Española de Obesidad (Seedo), explica a CuídatePlus qué cosas hacemos mal a la hora de comer y cómo esto puede repercutir en nuestra forma de alimentarnos, de relacionarnos entre nosotros y en la mayor o menor pérdida de peso. 
Lo primero que hacemos mal es comer con prisas. “No solemos prestar atención al acto de comer y comer no sólo es comer, es mucho más. Al comer nos estamos nutriendo, por lo que debemos pararnos y pensar en lo que comemos y por qué lo comemos. Este es el primer paso para una alimentación saludable”, señala la experta en nutrición. 
Otra cosa que hacemos mal es no planificar las comidas. En su opinión, “no tenemos una estructura planificada ni correcta de las comidas y eso también nos pasa factura”. Es importante tener una rotación correcta de las comidas e intentar “no repetir” los alimentos de la comida con los de la cena y “complementar unos con otros”. Para ello recomienda “planificar” y no dejar “nada a la improvisación” o dejar lo mínimo a la improvisación. 

Cómo debemos comer

Evitar las prisas para comer, prestar atención a lo que comemos y planificar las comidas son algunos consejos para mejorar nuestra alimentación, pero no son los únicos. Apagar el móvil, la televisión o la tablet y comer en familia son otras medidas que nos ayudarán a comer mejor y más sano. “Comer con pantallas es algo que hacen mal casi todas las familias y las personas. Cuando hacemos esto no nos damos cuenta de lo que comemos, ni cómo lo comemos ni en qué cantidad lo comemos” y esto nos pasa factura tanto en la edad adulta con en la edad infantil. 
Su consejo es comer en familia y aprovechar ese momento para hablar y pasar tiempo juntos de calidad. 
Otros malos hábitos que hacemos, aunque cada vez menos, son llevar la sal a la mesa y comer con otra bebida que no sea agua. “La sal se debe usar en su justa medida y no debe acompañarnos a la mesa”, indica Porca. Por otra parte, hay que recordar que el agua “tiene que ser la bebida de elección en las comidas y fuera de ellas y que el postre es fruta o yogur natural sin azúcar”. El resto de opciones no son postres, son otra cosa. 

Cómo se enseña a comer 

Porta es una de las expertas que participan en la séptima edición del Programa Educativo en Salud, dirigido a alumnos de primaria y organizado por CuídatePlus en colaboración con Fundación Viatris y avalado por la Dirección General de Bilingüismo y Calidad de la Enseñanza, de la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades de la Comunidad de Madrid.  
En palabras de Porta, “la importancia de enseñar estas pautas y hábitos desde la infancia es debido a que los hábitos alimentarios se instauran desde la infancia. En esta época el niño está receptivo y está creando los cimientos de lo que será su educación, hábitos en el adulto”. Eliminar unos hábitos mal instaurados en la edad adulta “siempre será más difícil”. Así, recuerda, “cuanta más información y más prediquemos con ellos con el ejemplo más fácil será”, tanto para lo bueno como para lo malo ya que “si acostumbramos a nuestro paladar a comida ultra procesada, rica en sal, en grasa y azúcar será más difícil que consigamos una correcta alimentación”.
 En cuanto a cuáles son los errores más frecuentes en la alimentación de los niños, la experta lo tiene claro: “El gran error es el no probar y el no insistir en la prueba de ciertos alimentos”. Según Porca, “que una vez no les guste, no quiere decir que no deba volver a probarse ya que es necesario hacer unas cuantas exposiciones al alimento nuevo”. Para cambiar esto, su consejo es “insistir en la introducción de los nuevos alimentos y crear un entorno relajado, sin chantajes, premios o castigos”.
Otro error es que nosotros, como adultos, no prestamos atención a las comidas pequeñas. “Es necesario prestar también atención a las comidas pequeñas como desayunos, medias mañanas y meriendas”.

Bollería, azúcar y otros problemas 

Muchos padres van a lo fácil y ofrecen a sus hijos bollería o productos insanos para merendar o desayunar, sobre todo, pero también para comer y en los postres. ¿Qué se puede hacer para evitarlo? La respuesta es sencilla, “buscar alternativas y versiones atractivas de meriendas y postres saludables, teniendo siempre disponible fruta en casa y sobre todo predicando con el ejemplo”. Si nuestros hijos nos ven comer bollos no podemos decirles que ellos no los coman.
Su visión de experta es que estamos avanzando poco a poco pero que todavía queda mucho camino por andar. “Todavía falta trabajo”, lamenta. En este sentido, los puntos sobre los que hay que trabajar serían: “Elegir siempre el agua como bebida de elección, descartando zumos u otras bebidas energéticas, no considerar estas bebidas como fruta o postre e incluir en la dieta más legumbres”. 
 

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