28 mayo, 2024

Día Mundial del Corazón: las mejores y las peores bebidas para la salud cardiovascular


Una buena hidratación influye en la salud general y, en particular, del corazón. Con motivo del Día Mundial del Corazón, que se celebra el 29 de septiembre, se suelen destacar los mejores alimentos para la salud cardiovascular, mientras que el tiempo y el espacio dedicado a explicar qué bebidas son más o menos convenientes es inferior.
El agua es, sin duda alguna, la mejor fuente de hidratación. “Es uno de los pilares fundamentales para la tensión arterial y la digestión”, señala Teresa Cercós, miembro de la Comisión de Sanidad del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad Valenciana (CODiNuCoVa). María Merino, dietista-nutricionista y autora del libro Desayuno con garbanzos (La Esfera de los Libros, 2020), advierte que la restricción de la ingesta hídrica “puede tener efectos nocivos sobre la salud cardiovascular al verse afectada la función endotelial y al aumentar la viscosidad de la sangre, el hematocrito (análisis que mide qué proporción de la sangre está compuesta de glóbulos rojos) y el fibrinógeno (proteína que favorece la formación de coágulos)”. En definitiva, concluye, “una hidratación adecuada se asocia con menor riesgo de enfermedad coronaria mortal”.
Respecto a la composición del agua, la experta revela que niveles bajos “de magnesio y de calcio están asociados con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, incluida la fibrilación auricular y el infarto agudo de miocardio”. Además, “un metaanálisis realizado a partir de 10 estudios mostró una asociación inversa entre el nivel de magnesio en agua y la mortalidad por cardiopatía coronaria”.

Bebidas cardiosaludables más allá del agua

Una vez aclarado que el agua es la mejor fuente de hidratación y una bebida óptima para la salud cardiovascular, ¿se puede aludir a otras bebidas igualmente (o casi) saludables? Merino se muestra tajante: “El agua es la mejor bebida que podemos tomar y debería ser nuestra única opción”. 
Cercós abre la puerta a otras posibilidades que permiten romper la monotonía y, en realidad, están constituidas fundamentalmente por agua. Ofrece los siguientes ejemplos:
Infusiones.
 
Granizado de melón y uva: 2 rodajas de melón, un puñado de uvas y un vaso de hielo picado.
 
Granizado de sandía y manzana: 1 rodaja de sandía, 1 manzana y 1 vaso de hielo picado.
 
Aguas de sabores: agua con frutos rojos (agua, frambuesas y arándanos enteros, fresas en rodajas y un chorrito de limón), que se deja enfriar en la nevera durante entre 5-6 horas.
Gemma Sánchez, dietista-nutricionista de la Fundación Alimentación Saludable, coincide en que el agua “debería ser la bebida de elección”, aunque considera que también son buenas opciones “las infusiones no azucaradas, la leche (que es una fuente de nutrientes de calidad), leches fermentadas sin azúcares añadidos como el kéfir o el kumis (más digeribles para aquellas personas que presentan intolerancia a la lactosa), yogures líquidos no azucarados, así como las bebidas vegetales con una cantidad de materia prima igual o superior al 10%, sin azúcares añadidos y con menos de un 5% de azúcares”. 
Los gazpachos, salmorejos, caldos, sopas y cremas tienen, en opinión de Sánchez, “un perfil nutricional bastante interesante, principalmente los caseros”. En cuanto a las bebidas industriales, lo fundamental es “leer las etiquetas y procurar escoger aquellas en las que la cantidad de materia prima vegetal sea igual o mayor al 90% y la cantidad de sal sea inferior a 1,25 g/ 100 ml”. Cabe recordar que el consumo excesivo y mantenido en el tiempo de sal se asocia a un aumento de las cifras de presión arterial y un mayor riesgo cardiovascular. 

Café, refrescos y alcohol: ¿cómo afectan al corazón?

Las nutricionistas consultadas por CuídatePlus han valorado el efecto para la salud cardiaca de las bebidas más populares y de consumo habitual.

Café, té, infusiones

En los últimos tiempos se han publicado una gran cantidad de estudios centrados en la relación entre salud y consumo de café. “En grandes estudios prospectivos se ha observado sistemáticamente una asociación inversa entre el consumo de café y la mortalidad por todas las causas”, resume Cercós. “El consumo habitual de café también se asocia a menor riesgo de muerte cardiovascular y otras complicaciones asociadas, que incluyen enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca congestiva y accidente cerebrovascular”, agrega. Por otro lado, hay estudios que exponen que los efectos del consumo de café sobre las arritmias y la hipertensión son neutrales. Sin embargo, tal y como subraya la experta del Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Valencia, “la mayoría de los estudios sobre los efectos se basan en datos de observación, con lo que habría que investigar más sobre ello para llegar a conclusiones sólidas”.
Merino considera que, a tenor de las evidencias científicas de las que se dispone en la actualidad, “cualquier sujeto que sea hipertenso o padezca alguna enfermedad cardiaca puede tomar, en principio, 3 o 4 tazas de café al día, puesto que no se ha podido evidenciar nunca su carácter nocivo en relación a la patología cardiovascular”.
En cuanto al té, Cercós lo califica como “una importante fuente dietética de flavonoides, compuesto antioxidante y antiinflamatorio”. Según algunos estudios, “el consumo constante de 2 tazas de té sin azúcar al día ofrece los niveles adecuados de flavonoides para disminuir potencialmente el riesgo de enfermedades cardiovasculares y su progresión”. 

Alcohol (vino y cerveza incluidos)

Las expertas coinciden en descartar los beneficios del consumo de alcohol. “No hay evidencias de que mejore el funcionamiento cardiovascular, por lo que no es un consumo adecuado, además de llevar aparejados una serie de graves problemas de salud, como enfermedades coronarias, diabetes, hipertensión, insuficiencia cardíaca congestiva, accidentes cerebrovasculares y aumento de la mortalidad”, apunta la experta de Codinucova. 
Merino asegura que el alcohol “es un tóxico y dañino para la salud por mínima que sea la ingesta que se haga de él”. Tan solo da cierto aval a la la cerveza sin alcohol o 0,0%, siempre que se trate de un “consumo ocasional”. Ninguno de estos dos tipos de bebidas sin está totalmente libre de alcohol.
La Sociedad Europea de Cardiología declaró en el 2019 que “no debe promoverse el consumo de alcohol con moderación para proteger de la enfermedad cardiovascular” y la Organización Mundial de la salud (OMS) ha indicado que “el alcohol es perjudicial para el sistema cardiovascular”. En conclusión, según Sánchez, “no hay una dosis mínima de alcohol que sea recomendable ni saludable cardiovascularmente”.

Bebidas energéticas

Las bebidas energéticas contienen altos niveles de cafeína, azúcar y otros ingredientes poco recomendables. “Algunos de ellos, como la taurina, pueden actuar de manera sinérgica con la cafeína, pudiendo causar un estrechamiento brusco de las arterias coronarias del corazón que aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular”. Estas bebidas se anuncian en los medios de comunicación y en lugares transitados por los jóvenes, pero hay que tener en cuenta “que la intoxicación por cafeína puede provocar taquicardia, vómitos, arritmias cardíacas, convulsiones e incluso la muerte”, enumera Cercós. Otros problemas de salud relacionados con el consumo de este tipo de bebidas serían la obesidad y el aumento de la presión arterial.

Zumos y horchata

La horchata y los zumos tienen demasiado azúcar, que aumenta el riesgo de sobrepeso y obesidad y, con ello, de enfermedad cardiovascular. La experta de Codinucova precisa que, “aunque la composición de los jugos de frutas y verduras es diferente de la de la porción comestible, contienen sus polifenoles y vitaminas”. De este modo, “pueden seguir conteniendo sustancias antioxidantes, que mejoran aspectos del sistema cardiovascular, así como también efectos antiinflamatorios, entre otros”. Pese a ello, hay que procurar “que sean naturales, sin azúcares añadidos, y que siempre es preferible consumir la pieza entera que en forma de zumos, con el fin de aprovechar todas sus propiedades”.

Refrescos con y sin azúcar o ‘light’

El consumo excesivo de refrescos está implicado en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares porque contienen una gran cantidad de azúcares añadidos. “Además, al tratarse de un medio líquido, el organismo absorbe los azúcares con mayor rapidez”, apunta Cercós. Según informa la experta, “en la actualidad la gran mayoría de estas bebidas se elaboran con una combinación de azúcar de caña y de jarabes creados a partir del almidón o fécula de maíz”. Estos ingredientes con alta cantidad de fructosa “han permitido a la industria abaratar los costes de productos, con producciones masivas”.
Las cantidades de azúcares son tan ingentes que el hígado “tiene que convertirla en grasas para poder absolverlas”, prosigue la dietista-nutricionista. “Gran parte de esta grasa pasa a circular en la sangre en forma de colesterol malo y triglicéridos, haciendo que con el tiempo se formen placas y posibiliten la obstrucción de las arterias, causando efectos dañinos al corazón y resto del cuerpo”. 
Los refrescos light o zero no son un sustituto saludable, ya que diversos estudios han comprobado que su consumo también se asocia a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular. “Son bebidas que han sustituido el azúcar por edulcorantes acalóricos que, aunque son seguros, no son inocuos”, resalta Sánchez. Además, “se trata de productos ultraprocesados de baja calidad nutricional que van a alterar nuestro umbral del dulzor y la secreción de insulina”.

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