29 mayo, 2024

El testamento vital o cómo asegurar que se cumpla mi voluntad si enfermo


Cuando se lee el testamento de una persona, se entiende que esta ha fallecido. Sin embargo, también hay voluntades que deben cumplirse aun cuando se está vivo y no se tiene la capacidad de expresarlas. El testamento vital o Documento de Voluntades Anticipadas (DVA) son algunos de los nombres utilizados para referirse al documento por el que alguien mayor de edad señala qué quiere hacer con respecto a los cuidados y el tratamiento de su salud en el momento en que se encuentre en una situación en que no pueda manifestarlo. Este proceso trata de asegurar también que, tras el fallecimiento, se haga con el cuerpo o con sus órganos según lo deseado por la persona.
“Se trata de un derecho. Si tienes una enfermedad terminal, que no te deja vivir o en la que incluso vas a vegetar, tienes la opción de hacer un testamento vital para que se haga tu voluntad”, expresa Carmen Flores, presidenta del Defensor del Paciente.
Para realizar este procedimiento, está lo que se llama el Registro Nacional de Instrucciones Previas, adscrito al Ministerio de Sanidad, que recoge las voluntades anticipadas de un ciudadano en cualquier punto de España. De esta forma, independientemente del lugar en el que se haya formalizado este documento, se garantiza que pueda ser conocido por todos los profesionales de la salud que, dado el momento, atiendan al paciente. “Es de obligado cumplimiento porque se trata de un derecho del paciente a decidir”, insiste Flores. 
De acuerdo con Sanidad, a fecha de enero de 2023 se habían notificado 402.761 testamentos vitales en todo el país, siendo Cataluña (110.294), Andalucía (49.072) y Madrid (41.698) las comunidades con más registros.
La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) informa en su blog que para que una DVA sea válida debe estar firmada por una persona mayor de edad, aunque en la legislación de algunas CCAA se habla de menor emancipado, con capacidad legal y que actúe libremente. Además, el documento debe formalizarse de alguna de las tres maneras: 
Ante tres testigos.
 
Ante notario.
 
Ante el personal al servicio de la Administración, según se determine en la normativa vigente de cada comunidad.

¿En qué casos se consulta el Documento de Voluntades Anticipadas?

El equipo sanitario consultará esta declaración cuando la persona se encuentre en una situación que le impida expresar personalmente su voluntad. Mientras conserve su capacidad y posibilidad de manifestarse, prevalecerá su deseo sobre lo escrito. Así, en cualquier momento se puede sustituir, modificar o revocar las instrucciones previas en cualquier registro autonómico, prevaleciendo siempre el último documento legalmente otorgado. 
El testamento vital también prima sobre la opinión de los familiares. Eso sí, la persona puede designar a un familiar como representante, que será el interlocutor ante el médico responsable o el equipo sanitario para ayudar a interpretar las instrucciones que contiene el documento. 

Qué se puede incluir en un testamento vital

Desde la AECC indican que en la DVA se puede expresar lo siguiente: 
Los valores y opciones personales que tenga la persona en momentos finales de la vida, como puede ser el deseo de donar el cuerpo a la ciencia o estar acompañado por familiares y seres queridos.
 
Los criterios que orientan las decisiones que se hayan de tomar en el ámbito sanitario, como el deseo a que no se apliquen medidas desproporcionadas para mantenerse con vida.
 
Situaciones sanitarias concretas en las que se tengan en cuenta la aceptación o el rechazo de determinados tratamientos o cuidados, así como instrucciones y límites acerca de las actuaciones médicas en dichas situaciones. Por ejemplo, que no sean aplicadas o que se retiren medidas de soporte vital como la reanimación cardiopulmonar, conexión a un respirador, nutrición e hidratación artificiales.
 
Otros aspectos, como la elección del lugar donde se desea recibir la atención en el final de la vida, la voluntad de ser donante de órganos o si se desea asistencia religiosa. 
A la hora de redactar la DVA, se recomienda comentarlo con los profesionales sanitarios para poder asesorarse acerca de una enfermedad concreta y de las consecuencias de tomar una u otra decisión. Es aconsejable leer el documento cada cierto tiempo por si se cambia de opinión en ciertos aspectos, así como dar al médico de familia una copia del mismo para que lo incluya también en la historia clínica. 
 

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