16 abril, 2024
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Por qué tomar mucha sal podría aumentar el riesgo de cáncer de estómago


Aumenta la hinchazón, empeora la salud cardiovascular o favorece la osteoporosis. Son algunas de las posibles consecuencias de un consumo excesivo de sal. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ingesta media de sodio es de 4.310 gramos al día, lo que supone más del doble de lo recomendado (2.000 mg diarios). Los riesgos mencionados son más o menos conocidos, pero existen otros sobre los que la evidencia científica tiene que ahondar más, como la relación entre un consumo elevado de sal y el riesgo de sufrir cáncer de estómago o gástrico, el quinto tumor más frecuente y la cuarta causa de muerte por cáncer en el mundo. 
“La ingesta excesiva de sal podría tener un doble efecto en las fases iniciales de la gastritis y la atrofia de la mucosa gástrica. El daño sobre la misma podría aumentar la colonización de bacterias, como la Helicobacter pylori, lo que provocaría gastritis crónica, una condición asociada a un aumento del riesgo de cáncer gástrico”, detalla María José Safont, vocal de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). 
El hecho de que la sal deteriore el revestimiento de la mucosa gástrica no sólo causa gastritis, también inflamación y un aumento de la síntesis de ADN y de la proliferación celular, “sentando así las bases para el desarrollo de este tumor”, afirma Beatriz García Paredes, oncóloga médica del Hospital Clínico San Carlos, quien coincide además en que una ingesta elevada de sodio promueve el efecto carcinogénico de las infecciones por Helicobacter pylori, “que constituye el factor de riesgo primario para el cáncer gástrico mejor descrito”.  
La experta hace referencia a un informe reciente que halló pruebas sólidas de que el consumo de alimentos conservados en sal incrementa la posibilidad de padecer cáncer gástrico, “mientras que las pruebas sobre la asociación entre la sal total o el uso de sal de mesa y esta enfermedad son limitadas, lo que se debe en parte a la ausencia de métodos fiables para estimar la ingesta de esta sustancia en la dieta (para ello se utilizan la preferencia de sabor, cuestionarios de frecuencia de alimentos, conductas alimentarias y otros métodos”, explica. 
Pero, ¿a partir de qué cantidad diaria de sal estaríamos hablando? “No hay evidencia científica suficiente para contestar a esta pregunta, dada la heterogeneidad de los métodos de los diferentes estudios para evaluar su consumo”, responde García. Por otra parte, la oncóloga cuenta que gran parte de las investigaciones que ha abordado esta relación se han realizado en países de Asia oriental y se ha centrado en alimentos con alto contenido en sal o conservados en ella, como verduras en escabeche y pescado salado seco. Asimismo, “no han analizado la relación el subtipo anatómico de cáncer y la mayoría no tiene en cuenta el estado de infección por Helicobacter pylori”, agrega.
Así pues, “las dietas muy ricas en salazones y ahumados típicas de países como Japón, Corea y China, dietas bajas en frutas y verduras frescas, además de las concentraciones altas de nitratos en los alimentos contribuyen a la aparición del cáncer gástrico”, advierte Safont.   

Otros factores de riesgo del cáncer de estómago 

Desde la SEOM apuntan otros factores que pueden favorecer el desarrollo de cáncer gástrico: 
Factores ambientales, como la mala preparación de los alimentos, la falta de refrigeración y las aguas en mal estado (que pueden tener altas concentraciones de nitratos o de Helicobacter pylori).
 
El tabaco y el alcohol, que aumentan el riesgo de desarrollar muchos tumores, no sólo el de estómago.
 
Factores genéticos o familiares. En casos poco frecuentes, este cáncer está relacionado con factores genéticos. Por ejemplo, en el síndrome de cáncer gástrico difuso hereditario, uno o varios miembros de la misma familia sufren este tumor por la mutación en un gen llamado E-cadherina. Asimismo, la incidencia es dos o tres veces mayor en aquellas personas con varios familiares diagnosticados de cáncer gástrico, aunque no se haya identificado una alteración genética subyacente en esa familia.

Enfermedades o condiciones predisponentes

Ciertas patologías también pueden influir en el desarrollo del cáncer de estómago. Según la experta de la SEOM, más allá de la infección por Helicobacter Pylori, las más destacadas son:
Cirugía gástrica previa. Tienen que transcurrir años para que aparezca un cáncer sobre el estómago residual (muñón gástrico). En general, este periodo suele ser superior a 10 o 15 años.
 
Gastritis crónica atrófica. Puede ir degenerando hasta transformarse en cáncer.
 
Anemia perniciosa. Se trata de un tipo especial de anemia, que aumenta por 20 el riesgo de padecer este cáncer.
 
Pólipos gástricos. La posibilidad de desarrollar un cáncer sobre un pólipo depende, entre otros factores, del tamaño del pólipo y de su histología. En general, a mayor tamaño, mayor riesgo de que sea maligno.
 
Infección por virus de Epstein-Barr (VEB). Se asocia con tumores de cuerpo gástrico.
 
El reflujo gastroesofágico aumenta el riesgo de cáncer de la unión gastro-esofágica.

Consejos para prevenir el cáncer de estómago

Las especialistas consultadas por CuídatePlus recomiendan cumplir con los siguientes hábitos para evitar en la medida de lo posible este tumor: 
Consumir una dieta rica en frutas, verduras y granos enteros. Comer al menos 300 gramos de frutas y verduras frescas al día.
 
Reducir el consumo de carnes procesadas, ahumadas, curadas con nitrito y alimentos preservados con sal; dando preferencia a las proteínas vegetales.
 
Realizar actividad física de manera regular durante al menos 30 minutos al día, cinco veces por semana.
 
Mantener un peso saludable.
 
Evitar el consumo de alcohol y tabaco. 

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