29 mayo, 2024

¿Qué es la escarlatina y cómo se contagia?


La escarlatina es una enfermedad infecciosa que se asocia al pasado, pero no ha desaparecido en absoluto. Es más, hay indicios de que está aumentando. “Desde hace aproximadamente una década ha habido un incremento en Europa, en muchas partes de Asia, como por ejemplo China, y también en Estados Unidos”, enumera Raúl Rivas, Raúl Rivas, catedrático de Microbiología de la Universidad de Salamanca. 
A raíz de la pandemia se produjo una pausa por las medidas preventivas frente al coronavirus pero, según expone Cristina Calvo, presidenta de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica (SEIP), “el año pasado hemos sufrido un aumento muy importante de casos en toda Europa y también en España, posiblemente debido a que tras la pandemia y el confinamiento no se ha tenido contacto social y hay muchos niños y personas susceptibles que no se han inmunizado a distintas bacterias y virus como ocurría en años anteriores”. La experta considera que “este año aún es pronto para saber cómo va a evolucionar” la enfermedad, de la que periódicamente se registran brotes en guarderías y otros centros donde numerosas personas conviven en estrecho contacto.

¿Cuál es la causa de la escarlatina?

La bacteria responsable de la escarlatina es el estreptococo beta-hemolítico del grupo A (o Streptococcus pyogenes), que se transmite de persona a persona por vía respiratoria. Se trata de una bacteria conocida “desde hace muchísimos años y una de las que con más frecuencia causan infecciones en la edad pediátrica”, resalta Calvo. Concretamente, “es la bacteria que con más frecuencia causa anginas (faringoamigdalitis)”. 
Rivas precisa que los estreptococos del grupo A “pueden causar diferentes tipos de patologías”, que dependerán de si se produce una infección invasiva o no invasiva. “La escarlatina es una de las consecuencias de la infección no invasiva como consecuencia de las toxinas que produce la bacteria”.
Estas bacterias tienen unos 200 serotipos diferentes, pero 10 de ellos “son especialmente predominantes en las infecciones estreptocócicas invasivas y no invasivas”, resalta Rivas. 

¿Cuáles son los síntomas más característicos?

Estos son los principales síntomas de la escarlatina:
Fiebre.
 
Dolor de garganta.
 
Amigdalitis.
 
Ganglios (adenopatías en el cuello).
 
Erupción en la piel que afecta sobre todo a cara, tronco y antebrazos, que es rasposa al tacto y que deja libre la parte de la cara alrededor de la boca. Ocurre uno o dos días después de empezar la enfermedad. “Se ve también muy típicamente en los pliegues (flexuras de los brazos)”, señala la pediatra. 
 
Al cabo de unos días se descama la piel. 
 
Lengua roja (de fresa o aframbuesada) y a veces saburral (blanquecina).

¿Cómo se transmite y por qué afecta más a los niños?

La bacteria causante de la escarlatina se transmite por el contacto directo con la saliva y las secreciones nasales, a través de las gotas que puede haber en el aire y también por tocar superficies contaminadas y luego llevarse la mano a la boca. “Por eso es tan fácil la transmisión en guarderías y colegios, pero también en residencias de ancianos o incluso en instalaciones hospitalarias o militares”, señala Rivas. Todos ellos tienen en común que son lugares “donde convive un número importante de gente y tiene un contacto muy cercano”.
“Las infecciones por estreptococo beta-hemolítico del grupo A son características de los niños en edad escolar, aunque se pueden ver en otras edades”, confirma Calvo. “Lo más frecuente es que se produzcan entre los 4 y los 15 años”. 

Tratamiento de la escarlatina

Al estar producida por una bacteria, la escarlatina se trata con antibióticos (penicilina o amoxicilina). “Es una bacteria muy sensible a estos antibióticos de uso habitual en la infancia”, comenta Calvo, quien agrega que, en general, es una enfermedad leve. “Esta bacteria es capaz de causar enfermedades graves, como neumonías o infecciones de huesos, por ejemplo, pero son cuadros distintos a la escarlatina”. 
La pediatra subraya que el diagnóstico “lo puede hacer el pediatra de forma sencilla y con un test rápido de estreptococo, que hoy en día está disponible en muchos centros”. En este sentido, advierte que “no se debe realizar tratamiento sin un correcto diagnóstico”, ya que hay muchas otras enfermedades de la infancia que producen ronchas en la piel, que son virales y, por lo tanto, no se tratan con antibióticos. Por último, señala que, si un niño “correctamente diagnosticado y tratado no mejora o empeora, siempre hay que volver a consultar”.

Medidas de prevención frente a esta infección

La mejor medida de prevención es la misma que para el resto de las enfermedades infecciosas que se transmiten por vía respiratoria: no estar en contacto con personas enfermas. “A efectos prácticos, los niños diagnosticados de escarlatina no deben ir al colegio hasta que hayan pasado al menos 24-48 horas del inicio del tratamiento y no tengan ya fiebre”, indica Calvo. Pasado este tiempo, el riesgo de contagio ya es mínimo.

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