16 abril, 2024
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¿Qué microbios oculares pueden estar detrás del ojo seco?


Se calcula que entre el 10 y el 25% de la población sufre el síndrome de ojo seco, una enfermedad multifactorial de la superficie ocular en la que la película lagrimal tiene problemas para humectar los ojos. La sensación de picor, arenilla, enrojecimiento conjuntival, visión borrosa o hipersensibilidad a la luz son algunos de los síntomas típicos. El paciente puede llegar a sufrir complicaciones como microerosiones, úlceras en la córnea, infecciones recurrentes o pérdida en la agudeza visual. 
Son varias las causas de esta afección. Una nueva investigación ha analizado la mezcla de microbios de pacientes con ojos sanos y secos con el fin de ver qué diferencias se presentan entre ambos grupos y que esto conduzca a mejores tratamientos para problemas oculares. En este punto, es importante hablar de la microbiota, es decir, de los millones de microorganismos que conviven en el organismo y cuyo equilibrio es fundamental para la salud. Son muchos los estudios que han abordado su papel en el intestino, pero hay que tener en cuenta que la microbiota también está presente en otras partes del cuerpo, como en los ojos.   
“Una vez que comprendamos adecuadamente la microbiota ocular, mejorará el diagnóstico de la enfermedad en una etapa temprana”, ha afirmado Alexandra Van Kley, autora principal del trabajo y profesora de la Universidad Estatal Stephen F. Austin en Nacogdoches, en Texas. Según la experta, “este conocimiento también puede servir como catalizador para desarrollar terapias innovadoras destinadas a prevenir y tratar enfermedades oculares, así como aquellas que afectan el sitio central de la microbiota: el intestino”.
En concreto, los científicos recolectaron muestras de los ojos de 30 voluntarios para realizar una secuenciación de ARNr 16S (método eficaz de identificación bacteriana). El análisis concluyó que las especies de las bacterias Streptococcus y Pedobacter eran los microbios más prevalentes en los participantes con los ojos sanos, mientras que las Acinetobacter eran las más comunes en aquellos con el síndrome del ojo seco. 
“Creemos que los metabolitos (moléculas producidas durante el metabolismo) producidos por estas bacterias son responsables de las condiciones del ojo seco. Estamos realizando más investigaciones para comprender las vías metabólicas relacionadas con Acinetobacter”, ha explicado Pallavi Sharma, estudiante de posgrado en el laboratorio de Van Kley y que ha presentado el estudio en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Bioquímica y Biología Molecular. 

La relación entre la microbiota intestinal y los ojos secos

La evidencia científica así lo afirma: la dieta influye en el síndrome del ojo seco, pues se ha demostrado una mayor incidencia de esta afección en pacientes con anorexia o en carencias de vitamina A, por malabsorción o en casos de cirugía bariátrica. 
Por otra parte, intolerancias alimentarias, como al gluten o a la lactosa, condicionan estados de inflamación intestinal y, por tanto, alteraciones autoinmunes con afectación ocular, como ojo seco o uveítis. Otra línea de trabajo es el estudio de la influencia de la alimentación en el estado de la microbiota intestinal, evidenciando cómo los cambios o desequilibrios en esta (disbiosis intestinal) se asocian con alteraciones autoinmunes y otras patologías de base inflamatoria. Es el caso de pacientes con ojo seco o síndrome de Sjögren, que poseen una flora intestinal sustancialmente diferente a la que tienen las personas que no sufren estas enfermedades. 
“Por un lado, hay un mecanismo subyacente, que es la inflamación de bajo grado crónica y sistémica, que puede surgir si nos alimentamos de una forma poco saludable, entre otros factores. Por otro, la alimentación poco saludable tiene una gran influencia en nuestro ecosistema interno, la microbiota intestinal”, explica Usune Etxebarria, investigadora en el Área de Salud y Gastronomía del BBC Innovation. Según la especialista, “es necesario favorecer una mayor diversidad de esa microbiota intestinal y tratar de mantenerla en equilibrio”.

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