19 abril, 2024
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Qué recomiendan los reumatólogos para aumentar la eficacia de los tratamientos en artritis


Las enfermedades reumáticas tienen una alta prevalencia. En España, se estima que 1 de cada 4 personas mayores de 20 años padece alguna patología reumática, lo que supone cerca de 11 millones de personas afectadas, según el estudio Episer de la Sociedad Española de Reumatología. Existen muchos factores que están relacionados con la aparición de estas enfermedades y otros que no ayudan en nada a mejorar su evolución, pronóstico o síntomas, como la obesidad y el sobrepeso. 
En España, un 16,5% de hombres y un 15,5% de mujeres padecen obesidad y un 44,9% de los hombres y un 30,6% de las mujeres sobrepeso, datos que, según las estimaciones, tenderían a aumentar en el futuro.
Expertos de la SER, recuerdan que se ha demostrado que la obesidad conduce a un entorno de inflamación sistémica de bajo grado, que provoca un aumento de la inflamación en las patologías reumáticas. Además, en concreto, en las enfermedades reumáticas inflamatorias autoinmunes “puede tener una influencia negativa sobre la actividad de la patología y la respuesta a algunos tratamientos”. De ahí, la necesidad de reducir el peso en estas personas para “aliviar la carga en las articulaciones afectadas, disminuir la inflamación, mejorar la movilidad y la respuesta a los tratamientos, entre otros aspectos”, explica Raquel Almodóvar, reumatóloga del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Madrid).
Dado su elevado impacto, desde la Sociedad Española de Reumatología se han elaborado materiales con contenido específico para personas con enfermedades reumáticas que tienen sobrepeso u obesidad, dentro del proyecto Reumafit, cuyo objetivo principal es poner de manifiesto la importancia de realizar actividad física y ejercicio en estas personas. 
La obesidad es una enfermedad grave, crónica y progresiva y se asocia con un aumento significativo de la mortalidad y múltiples riesgos para la salud, “por ello se debe combatir cuanto antes”. En este sentido, a día de hoy, “las recomendaciones centradas en el manejo de las comorbilidades en personas con enfermedades reumáticas inflamatorias recalcan la importancia de identificar y tratar la obesidad y/o sobrepeso por los efectos perjudiciales que conlleva”, recuerda Almodóvar.
Además, “la pérdida de peso favorece un mayor control de los factores de riesgo cardiovascular y desarrollo de otros problemas de salud asociados; y mejora de forma significativa la calidad de vida”, según destacan los expertos que han elaborado la guía, a la vez que insisten en la importancia de la disminución de la ingesta de calorías combinada con ejercicios aeróbicos y de fortalecimiento como medida más eficaz en la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad.

Impacto en las enfermedades reumáticas

Tanto en artritis reumatoide como en artritis psoriásica hay estudios que han demostrado que la obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de estas enfermedades; así como un impacto negativo en la actividad, calidad de vida y respuesta a tratamientos. Asimismo, la propia obesidad, “por un aumento de la producción de citocinas en el tejido adiposo visceral, se suma a la inflamación sistémica que afecta a las personas con artritis”.
“Aunque todavía controvertido, cada vez existe más evidencia de que tanto la obesidad como las dietas ricas en grasas se relacionan con el lupus eritematoso sistémico (LES), donde la frecuencia de obesidad es mayor y son más propensos a tener síndrome metabólico. De ahí la necesidad de trabajar en la prevención y el tratamiento, para el control de la enfermedad”, según Almodóvar. Por otra parte, -añade- cabría resaltar que en la artrosis y en el dolor lumbar, uno de los factores de riesgo más influyente y modificable es la obesidad.

Qué tipo de ejercicio es mejor en las enfermedades reumáticas

Los dos tipos de ejercicios más importantes en las personas con sobrepeso u obesidad son el ejercicio aeróbico o cardiovascular como caminar, correr, bicicleta o natación (eficaz para disminuir la grasa) y los ejercicios de fuerza  en los que se utilizan bandas de resistencia, pesas, máquinas o el propio peso del cuerpo, con el objetivo de aumentar la fuerza o la potencia muscular. 
Si bien, hacerlo de forma aislada es “poco eficaz”, por lo que se recomienda “la continuidad y aumentar, en la medida de lo posible, la actividad física no relacionada con el ejercicio” como son las tareas domésticas, andar, sustituir el ascensor por las escaleras, aumentar las actividades al aire libre, etc.”. La disminución de la ingesta de calorías combinada con ambos tipos de ejercicio es eficaz en la prevención y el tratamiento del sobrepeso y la obesidad y contribuye a mantener, a medio-largo plazo, la reducción de peso.
Además, los expertos destacan la importancia de “no perder masa muscular” independientemente de que aumente algo el peso corporal, porque “mejora el rendimiento físico, favorece la producción de mioquinas y disminuye las adipocinas, aumenta el metabolismo basal y mejora la estética corporal”.

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