29 mayo, 2024

Queratosis actínica: qué hay de nuevo en la prevención del precáncer de piel


Las queratosis actínicas, consideradas como un precáncer de piel, representan una señal de alarma para aquellos que han disfrutado del sol sin la debida protección. Se manifiesta habitualmente como una costrita persistente en áreas expuestas al sol, especialmente en el cuero cabelludo, nariz, labios, orejas y dorso de manos. Si no las tratamos, uno de cada cinco puede evolucionar a un cáncer de piel agresivo como es el carcinoma escamoso cutáneo.
Hemos escrito este artículo en colaboración con el dermatólogo David Revilla, que dirige la unidad de queratosis actínicas de Clínica Dermatológica Internacional. Destacamos los cuatro últimos avances en el diagnóstico, prevención y tratamiento de esta patología cutánea común, pero potencialmente grave.

Prevención a través de fotoprotectores innovadores 

La prevención sigue siendo clave en la lucha contra las queratosis actínicas. Las nuevas cremas fotoprotectoras, que incorporan moléculas como fotoliasas o niacinamida, ofrecen no solo protección sola, sino también propiedades que ayudan en la prevención y tratamiento de estas lesiones. 
La importancia de la fotoprotección física, como el uso de gorras o sombreros, especialmente en personas con alopecia, es un complemento vital a los fotoprotectores en crema, que siempre debe tener un factor de protección mayor de 30 para rayos UV-A y UV-B.

Tratamientos específicos y menos agresivos 

Los avances en el tratamiento de las queratosis actínicas incluyen opciones menos agresivas y más específicas, como la tirbanibulina en pomada y el láser fraccionado ablativo. Estas alternativas ofrecen una doble ventaja: tratan las lesiones existentes y mejoran la calidad de la piel, minimizando el riesgo de cicatrices.

Enfoque en el campo de cancerización 

Para áreas extensas de piel dañada por el sol, el concepto de “campo de cancerización” ha llevado a un enfoque más amplio en el tratamiento. 
La aplicación de cremas efectivas, que contienen imiquimod, ácido tricloroacético, o 5-fluorouracilo, en combinación con técnicas como la terapia fotodinámica, permite tratar no solo lesiones aisladas, sino también prevenir la aparición de nuevas. También es útil el diclofenaco tópico cuando hay poca afectación. De todos estos tratamientos, parece que el 5-fluorouracilo es el producto más eficaz, aunque puede irritar bastante la piel.

Revisión de medicamentos y suplementación nutricional 

Una novedad importante es el reconocimiento de que ciertos medicamentos, específicamente aquellos usados para controlar la presión arterial (hidroclorotiazida) y el colesterol (atorvastatina, simvastatina, pitavastatina), pueden incrementar el riesgo de desarrollar cáncer de piel. Además, la suplementación con vitamina B3 (nicotinamida) y vitamina D emerge como una estrategia prometedora para prevenir las queratosis actínicas y mejorar los resultados de los tratamientos.
Estos avances subrayan la importancia de un enfoque holístico en el manejo de las queratosis actínicas, combinando prevención, diagnóstico y tratamientos innovadores. La continua investigación son clave para enfrentar esta patología, con el fin último de reducir la incidencia de cáncer de piel derivado de estas lesiones precancerosas.
 

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