16 abril, 2024
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así es la enfermedad que tiene el 80% de los mayores de 65 y que se puede prevenir

Bienestar

La arteriosclerosis es una afección muy común y de alta prevalencia. Se estima que hasta el 80% de las personas mayores de 65 años padecen arterioesclerosis. La buena noticia es que se puede prevenir siguiendo unos sencillos consejos. 

Actualizado a: Miércoles, 24 Enero, 2024 00:00:00 CET

El diagnóstico es de gran importancia para el tratamiento precoz de los factores de riesgo.

La arterioesclerosis es una enfermedad vascular crónica que afecta a las paredes de las arterias de gran y mediano tamaño, donde se van depositando colesterol, grasa, calcio y otras sustancias. Este depósito condiciona una pérdida de elasticidad de estas arterias, y en su progresión, pueden reducir u obstruir el flujo en la arteria enferma, así como provocar la formación de coágulos que empeoran la obstrucción y que, además, pueden desprenderse, provocando, según su localización, infartos cerebrales, cardiacos o isquemia aguda a otros niveles. 

Se trata de una afección muy común. Según datos de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (Servei), “se estima que hasta el 80% de las personas mayores de 65 años padecen arterioesclerosis”.

Uno de los grandes problemas la arterioesclerosis, al igual que otras muchas, es que “es una enfermedad que evoluciona de forma silenciosa durante años, es decir, que aparece antes de llegar a dar síntomas y esto es cuando la obstrucción es severa”, explica José Manuel Rodríguez Mesa, radiólogo vascular e intervencionista del Hospital Regional Universitario Carlos Haya (Málaga) y miembro de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (Servei). Por ello, el diagnóstico precoz es “de gran importancia”, ya que “identificar la enfermedad en etapas tempranas permite gestionar los factores de riesgo, modificar el estilo de vida, tratar los vasos afectados cuando la obstrucción aún no es severa y, en última instancia, prevenir las complicaciones graves”.

La buena noticia es que se puede prevenir ¿cómo? siguiendo unas pautas mínimas:

Tener una dieta equilibrada y pobre en grasas de origen animal.
 
Practicar ejercicio físico de forma regular.
 
Evitar el sobrepeso.
 
Controlar los factores de riesgo modificables como el tabaco, los niveles altos de colesterol, las cifras elevadas de presión arterial o los niveles altos de azúcar en los pacientes diabéticos.

Tratamiento de la arteriosclerosis

El objetivo fundamental del tratamiento es, por un lado, “reducir el riesgo de complicaciones, y, por otro lado, evitar la progresión de la enfermedad”. Esto, indica Rodríguez Mesa, “requiere, en primer lugar, cambios en el estilo de vida, con la adopción de una dieta saludable, evitar la obesidad y la vida sedentaria, realizar ejercicio de forma regular y, por supuesto, dejar de fumar”. Además, añade, “el uso de medicación para el control de la tensión arterial, así como para el control estricto de la glucemia en los diabéticos, también reduce la progresión de la enfermedad y disminuye las complicaciones”. Por último, “las estatinas permiten controlar las cifras de colesterol, lo que supone una reducción en la aparición de eventos cardiovasculares”.

¿Qué ocurre cuando hay síntomas?

Una vez que la arterioesclerosis da síntomas puede ser necesario el tratamiento local sobre los vasos enfermos. Un tratamiento que hoy se ha convertido “en la primera opción terapéutica” en la mayoría de las ocasiones mostrando una eficacia “equiparable e incluso superior” a la de la cirugía tradicional, señala el experto. “Con la punción de una arteria se puede acceder al interior de los vasos y “navegar” hasta el vaso obstruido para restaurar el flujo sanguíneo de dicho vaso, utilizando para ello, dependiendo del caso, diverso material específico y diversas técnicas como la angioplastia, la implantación de stents o la trombectomía”, expone el experto.

Entre las ventajas -respecto a los abordajes tradicionales, como la cirugía abierta- de los tratamientos endovasculares realizados por los radiólogos vasculares e intervencionistas para el tratamiento de la arterioesclerosis, Rodríguez Mesa señala que se tratan de procedimientos mínimamente invasivos con mayor precisión por la utilización de técnicas de imagen de última generación y, por tanto, con menor riesgo de complicaciones.

“Todo esto hace que el periodo de recuperación sea más corto y curse con menor dolor, pudiendo muchas intervenciones realizarse de forma ambulatoria, dando de alta al paciente en unas horas y volviendo éste a la vida normal al día siguiente. Esto conlleva también una menor estancia hospitalaria y, por consiguiente, un menor coste para el Sistema Nacional de Salud”, concluye.

 

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