14 abril, 2024
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estos factores triplican el riesgo


El riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular o ictus aumenta con la edad y empieza a ser especialmente elevado a partir de los 60 años. Esto no quiere decir que los jóvenes estén totalmente a salvo; de hecho, en los últimos años se ha apreciado una incidencia creciente en personas menores de 50 años. 
La prevención del ictus en la juventud pasa por la identificación de los principales factores de riesgo, algunos de los cuales son modificables, con el fin de emitir recomendaciones lo más específicas posibles. Está claro que un estilo de vida sano, una dieta adecuada, la práctica de ejercicio físico y la reducción -e, incluso, eliminación- del consumo de tóxicos (alcohol, tabaco y otras drogas) es siempre el mejor consejo. La cuestión es: ¿se puede afinar más en las recomendaciones? Desde luego que sí, ya que hay algunos factores y comportamientos que influyen más que otros. Así lo ha demostrado una investigación presentada en las Sesiones Científicas de 2023 de la Asociación Americana del Corazón (AHA), que se celebran esta semana en Dallas (Estados Unidos). En concreto, hay dos aspectos que inciden de manera muy significativa en el riesgo de ictus en los adultos de 18 a 44 años.

Prediabetes y tabaquismo: una combinación muy peligrosa

El análisis de una base de datos estadounidense que recoge la evolución clínica de más de un millón de ingresos hospitalarios reveló que la combinación del consumo intensivo de tabaco a largo plazo con la prediabetes (niveles de glucosa en sangre más elevados de lo normal que, con el tiempo, pueden desembocar en diabetes) triplica el riesgo de ictus en jóvenes que no presentan otros factores de riesgo cardiovascular (como hipertensión, hipercolesterolemia y obesidad). “Estos hallazgos justifican la adopción de estrategias tempranas de detección y prevención de la prediabetes en consumidores jóvenes de tabaco para reducir su riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular”, ha señalado uno de los autores del estudio, Advait Vasavada, de la Universidad de Nebraska.
Del mismo modo, es conveniente poner el foco en la eliminación del tabaquismo. “Tener prediabetes ya representa, por sí solo, un factor de riesgo crucial de cara al desarrollo de enfermedades cardiovasculares”, ha precisado Esa Davis, otra de las investigadoras implicadas en el estudio. “Añadir el consumo de tabaco aumenta drásticamente el riesgo de sufrir un ictus y, por lo tanto, hace que sea aún más necesario redoblar los esfuerzos para abandonar el tabaquismo”.

El ictus no es una patología de la tercera edad

La concepción del ictus como una enfermedad exclusiva de la tercera edad ya no se sostiene. “Los jóvenes suelen tener la impresión de que los accidentes cerebrovasculares ocurren en personas mayores: la edad de sus abuelos”, ha comentado Davis. “Pero estamos empezando a acumular evidencias -como las recogidas en nuestro estudio- de que no es así en absoluto y los ictus ocurren a edades más tempranas”.

Así incide la diabetes en el riesgo de ictus

Lo más novedoso del estudio que se acaba de presentar es que evalúa a pacientes con prediabetes que además son bastante jóvenes. Por lo demás, tanto la diabetes como el tabaquismo son dos viejos conocidos entre los factores de riesgo asociados al ictus. “Una de las causas más frecuentes de ictus es la diabetes”, según explican los neurólogos Francisco Moniche y Juan Antonio Cabezas, de la Unidad de Ictus del Hospital Vírgen del Rocío, de Sevilla, en un artículo publicado recientemente en la revista Diabetes, de la Sociedad Española de Diabetes. En conjunto, las complicaciones de esta enfermedad metabólica se agrupan en dos grandes categorías: afectación de los vasos sanguíneos de pequeño tamaño o microvasculares (enfermedad renal, neuropatía y afectación de la retina) y afectación de vasos de mayor calibre o macrovasculares (infarto de miocardio, ictus, arteriopatía periférica y muerte cardiovascular).
“La preocupación por la diabetes entre los profesionales implicados directamente en la salud cardiovascular ha ido en aumento en los últimos años de forma paralela al aumento de incidencia de esta entidad, en probable relación con los cambios en el estilo de vida y la obesidad”, aseveran los especialistas. Los primeros datos que relacionan la diabetes con el aumento de riesgo de ictus se remontan a la década de 1970. “Los estudios epidemiológicos revelan hoy en día que los sujetos con diabetes mellitus tienen el doble de riesgo de sufrir un ictus, así como mayor riesgo de recurrencia tras un primer episodio”. Por otro lado, se calcula que el 30% de los pacientes con ictus tienen diabetes. Este grupo de enfermos se sitúa, según concluyen los neurólogos, “en una posición de alto riesgo cardiovascular y mortalidad global”.

Más cigarrillos, mayor riesgo de ictus

En cuanto al tabaquismo, los estudios publicados en los últimos años demuestran que el riesgo de ictus aumenta no solo cuanto más tiempo lleve una persona fumando, sino también en función de la cantidad de cigarrillos diarios que consume, tal y como muestra un estudio publicado en la revista Stroke. Por lo tanto, aunque el objetivo último es siempre el abandono del tabaquismo, una reducción de la cantidad diaria también puede disminuir el riesgo de accidente cerebrovascular, especialmente de tipo isquémico.
Se calcula que una persona que fuma 20 cigarrillos al día tiene en torno a 6 veces más posibilidades de sufrir un ictus que alguien que no fuma. El tabaco contiene más de 4.000 sustancias nocivas, muchas de las cuales reducen la luz de las arterias por las que circula la sangre, lo que da lugar a eventos vasculares cardiacos -como el infarto de miocardio- y cerebrales -como el ictus-.

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