14 abril, 2024
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Las 10 cosas que puedes hacer para mejorar tu vista sin esfuerzo, según los oftalmólogos


Se estima que cerca del 80% de los españoles mayores de 18 años padece algún defecto visual, según los datos del Estudio de la Visión en España, realizado por Clínica Baviera. Por un lado, señala Javier Sanz, oftalmólogo de Clínica Baviera, en Madrid, en cuanto a los jóvenes, estos sufren, sobre todo “miopía (mala visión lejana) la sufre sufre el 39%, hipermetropía (mala visión cercana), que aparece en un 18% de la población y astigmatismo (visión borrosa a todas las distancias) en el 38%”.
Por otro lado, a partir de los 40 o 45 años, “suele aparecer la presbicia o vista cansada, el defecto visual más frecuente en España, que alcanza al 43% de la población”. Esto es “la incapacidad para enfocar los objetos cercanos debido al envejecimiento del cristalino, que pierde elasticidad y no puede ejercer su función de enfoque”.
En niños, informa el oftalmólogo, “la miopía suele ser frecuente a partir de los 3 o 4 años si es hereditaria, y entre la etapa infantil y de educación primaria cuando es debida a otros factores”.
En cuanto a los mayores, explica, “a partir de los 40 o 45 años, suele aparecer la presbicia y, posteriormente, a partir de los 60 o 65 años suelen aparecer las cataratas (opacificación del cristalino)”. Además, es importante saber que “según vamos cumpliendo años también se incrementan las posibilidades de padecer alguna patología visual como problemas de retina o glaucoma”.

Lo que más empeora la vista

Existen muchos factores que pueden dañar la vista que van desde la predisposición genética individual, a la edad o los hábitos de vida como el trabajo o las aficiones.
Por eso cree importante “realizar revisiones periódicas de nuestros ojos para detectar problemas en fases precoces y tratarlos de forma menos complicada”.

Genética

La genética “ocupa un lugar importante en los problemas refractivos de visión como la miopía, hipermetropía o astigmatismo”. Sin embargo, tal y como indica el experto, “no son los únicos factores que intervienen en los problemas de visión ya que pueden influir otras patologías, o lesiones o traumatismos o cirugías, etc.”.

Pantallas

A diferencia de lo que muchas personas pueden pensar, el riesgo de padecer problemas visuales no está en el uso en sí mismo de las pantallas, sino más bien “en el exceso de horas que permanecemos al día al hacer uso de nuestra visión cercana”, detalla el oftalmólogo.
El abuso de las pantallas tiene un efecto diferente en los niños y en los adultos. Por una parte, indica, “el uso excesivo de móviles, tabletas u ordenadores, y por tanto, de la visión cercana, puede provocar un aumento de las probabilidades de desarrollar miopía en los niños”. Sin embargo, en los adultos, este mal uso puede causar las siguientes molestias visuales:
Fatiga visual. Al sobrepasar el límite de horas recomendadas para estar frente a la pantalla de un dispositivo de este tipo, es normal que los ojos se resientan más de lo normal y que la calidad de la visión disminuya.
 
Dolores de cabeza o migrañas. Si pasas demasiadas horas frente a una pantalla puedes sufrir dolores de cabeza e incluso migrañas, las cuales, recordemos, es mejor atajar de forma precoz antes de que abran el camino a mayores complicaciones.
 
Ojos rojos y sequedad ocular. También puede suceder que la hidratación de tus ojos disminuya a causa de esta sobreexposición a las pantallas y que, por consiguiente, uno de los síntomas más frecuentes sean los ojos rojos y la sequedad ocular.

10 claves para mejorar la vista

Algunos consejos para cuidar nuestra salud visual son:
Prestar atención a síntomas como la fatiga y la sequedad ocular tan frecuentes en el día a día y que con un descanso o el uso de una lágrima artificial podemos solventar.
 
Cuidar la alimentación para tener una buena salud visual en general. Una dieta sana y equilibrada y la práctica de ejercicio físico regular y moderado pueden ayudarnos a mantener nuestra salud visual en buen estado.
 
Usar gafas de sol, filtros en los aires acondicionados y mantenerlos bien hidratados, para evitar la irritación en los ojos, el ardor, el enrojecimiento y el lagrimeo. 
 
Durante la jornada laboral es recomendable hacer pausas periódicas; situar la pantalla del ordenador a unos 50 cm y en un ángulo de 45 grados respecto a la altura de éstos, a 30 cm de los móviles y a 40 cm de las tablets; procurar un buen descanso durmiendo lo suficiente o gestionar el estrés y la ansiedad. Siempre que sea posible y que se pueda elegir, se recomienda utilizar gafas en la oficina en lugar de lentillas.
 
Con el maquillaje, pestañas postizas o lentillas de colores debemos tener en cuenta hacer un buen uso de ellos y desmaquillarse bien para evitar problemas oculares como enrojecimiento, lagrimeo e infecciones.
 
Usar gafas de buceo para proteger los ojos durante el baño en piscinas y aclararnos en la ducha nos ayudarán a evitar molestias e irritaciones en los ojos por el cloro.
 
En primavera son muy frecuentes las alergias al polen que pueden provocar enrojecimiento de ojos, picor, escozor o hipersensibilidad a la luz. Por ello se recomienda, en la medida de lo posible, evitar el contacto con el alérgeno que nos afecte, mantener una correcta hidratación en los ojos, reducir las actividades al aire libre y no frotarse los ojos.
 
Con la llegada del calor, el aire acondicionado forma parte de nuestro día a día y lo utilizamos de manera habitual durante todo el verano. El uso excesivo de estos aparatos puede aumentar la sequedad ocular del ojo debido a que se reduce la capa de agua que existe en el ojo y no produce la cantidad de lágrimas suficiente para estar hidratado y humedecido. La solución está en utilizar lágrimas artificiales cada cierto tiempo y así evitaremos la irritación que esto causa.
 
Con las altas temperaturas propias del verano es habitual que proliferen más gérmenes en las superficies que tocamos, así que es importante recordar lavarse las manos frecuentemente y así evitar infecciones.
 
Con la llegada del invierno, nuestros ojos sufren de enrojecimiento, lagrimeo e infecciones. Limitar el uso de la calefacción, emplear humidificadores e hidratar los ojos con lágrimas artificiales pueden ayudar a evitar estas molestias.

Alimentación para la vista

Es conocido por todos que una buena alimentación es uno de los pilares básicos para poder disfrutar de una vida saludable. “Llevar una dieta equilibrada y variada ayuda a que todas las partes de nuestro organismo funcionen a la perfección y de ahí la importancia que tiene implementar una buena rutina de alimentación en nuestro día a día para cuidar, de nuestro cuerpo en general, y de nuestros ojos en particular”, explica Sanz. 
Existen diferentes nutrientes y alimentos que pueden ayudarnos a tener una buena salud visual:
Vitamina A. Se encuentra en zanahorias, tomates, pimientos rojos, espárragos y algunas verduras de hoja verde, como la albahaca. Gracias a este nutriente ayudamos al buen funcionamiento de la retina y cumple un papel esencial en la visión nocturna. Se obtiene a partir de un tipo de antioxidantes, llamados carotenos, presentes sobre todo en alimentos vegetales de color rojo o naranja.
 
Vitamina B2: está en diversas verduras, en la leche, harinas integrales o levadura de trigo. Es importante para prevenir y tratar problemas oculares como la fotofobia, la sensibilidad a la luz o el síndrome del ojo seco.
 
Vitamina B6: la podemos encontrar en el pescado, el pollo, las legumbres, los frutos secos y frutas como el plátano, las fresas o el melón, entre otras. Ayuda al buen funcionamiento del sistema nervioso, por lo que puede ayudar en caso de inflamación de los ojos o sensibilidad a la luz.
 
Vitamina B12: está presente en alimentos de origen animal, como la carne, los huevos o los lácteos, así como en el pescado o el marisco. Una de las mejores fuentes de vitamina B12 son los mejillones. Favorece la evitación de hiperemia ocular (ojos rojos) y de las úlceras corneales.
 
Vitamina C: se encuentra en diferentes frutas y verduras que se consumen crudas, como el tomate, los pimientos, los cítricos o verduras de hoja verde. Este nutriente favorece la buena salud del cristalino, es esencial en la prevención de las cataratas y ayuda en la prevención y control de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).
 
Vitamina E: está en verduras de hoja verde, frutos secos o aceite de oliva. Actúa como antioxidante en el organismo y en los ojos contrarresta la acción de los radicales libres para proteger de enfermedades como las cataratas o la degeneración macular retiniana.
 
Ácidos grasos omega 3: lo encontramos en alimentos de origen vegetal como las nueces o los aguacates y en alimentos de origen animal como los huevos y los de origen marino, tanto pescados como mariscos, sobre todo el salmón, el atún, las sardinas, los mejillones o las almejas, entre otros. Actúan ayudando en la prevención de la DMAE, el glaucoma o el síndrome del ojo seco.
 
Flavonoides: en este grupo destacan las manzanas, las uvas, las pasas, las cerezas cebollas, brócoli, puerros, la soja, los arándanos y el té. Destacan por su efecto beneficioso en la retina y en su correcta vascularización, previniendo la DMAE.
 
Selenio y zinc: estos minerales los podemos encontrar en alimentos como las legumbres, los cereales integrales, las espinacas, las setas, los frutos secos y los mariscos como las ostras, las almejas y los mejillones. Ambos ayudan a favorecer una correcta salud retiniana.
 
Potasio: se encuentra sobre todo en plátanos, higos, melón y cítricos. Actúa como un antioxidante en nuestros ojos.

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