3 marzo, 2024
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Por qué las personas con hipocondría tienen más riesgo de morir


Un día es en la cabeza. Otro es el costado lo que molesta. “Me voy a morir”, es la conclusión siempre. Creer que cualquier dolor es una sentencia de muerte debe ser una tortura. También conocida como trastorno de ansiedad por enfermedad, la hipocondría es una patología psiquiátrica caracterizada por una preocupación permanente de sufrir uno o más trastornos graves. Cualquier signo corporal se interpreta de forma catastrófica, lo que da lugar a un permanente control de lo que ocurre en el cuerpo. 
A pesar del deterioro significativo de la calidad de vida de la persona que padece esta patología, su infradiagnóstico es el principal problema. Desde el mismo entorno sanitario hasta el más cercano del paciente, son muchas las veces que la hipocondría no se toma en serio, no se reconoce o no se aborda de forma adecuada. Y lo cierto es que esta enfermedad puede acabar por dañar también en el plano físico porque la ansiedad o la depresión mantenidas en el tiempo pueden ser responsables a largo plazo de consecuencias graves para la salud, como una mayor probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares o de una muerte prematura.
A priori, es posible pensar que la hipervigilancia de estos pacientes sobre su estado de salud lleve a una detección temprana de enfermedades que puedan tener a lo largo de su vida. Sin embargo, un buen porcentaje de ellos registra niveles tan elevados de ansiedad que termina por evitar el contacto con los servicios médicos.
En este punto, un nuevo estudio sueco publicado en la revista JAMA Psychiatry ha concluido que las personas con hipocondría tienen un mayor riesgo de mortalidad que la población sin esta patología, principalmente por causas que son prevenibles. En concreto, los investigadores recopilaron y siguieron datos extraídos de bases sanitarias suecas entre 1997 y 2020 de más de 45.000 pacientes, de los que 4.129 sufrían este trastorno. La edad, el historial médico o el nivel educativo fueron algunas de las variables que tuvieron en cuenta.  
Cada persona diagnosticada con hipocondría fue emparejada con otras 10 del mismo sexo, año de nacimiento y zona de residencia, pero que no tenían la enfermedad. A lo largo del periodo de estudio, murieron 268 personas con hipocondría y 1.761 sin ella, lo que se traduce en que la tasa de mortalidad del primer grupo es significativamente mayor: 8,5 y 5,5 muertes por 1.000 personas al año, respectivamente. Este aumento se registró tanto en las causas de muerte naturales como no naturales.

El suicidio, la mayor diferencia

Respecto a las causas naturales, el patrón general fue de mayor riesgo para todas las causas excepto las neoplasias. Sobre las causas no naturales, la mayoría de muertes se atribuyeron al suicidio, con un riesgo cuatro veces mayor. “Los médicos deben ser conscientes de que las personas con hipocondría corren el riesgo de morir por suicidio, especialmente si tienen antecedentes de depresión y ansiedad en su vida”, advierte el estudio, que asegura que la mayoría de las muertes podrían clasificarse como potencialmente evitables. 
“Descartar los síntomas somáticos de estos individuos como imaginarios puede tener consecuencias nefastas. Se debe hacer más para reducir el estigma y mejorar la detección, el diagnóstico y la atención integrada adecuada (es decir, psiquiátrica y somática) para estas personas”, alertan los autores de la investigación, que esperan que un mayor acceso a tratamientos basados en la evidencia reduzcan la morbilidad somática, las tendencias suicidas y la mortalidad en este grupo.  

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